Capítulo 208 Separación
Tiempo estimado de lectura: una hora cuarenta y dos minutos.
Con mi agradecimiento a Torco por su inestimable trabajo perfilando a Guido.
“Abandonad toda esperanza, vosotros que entráis"
Dante Alighieri en el Canto III del Infierno. La Divina Comedia. s.XIV
Prologo. El Umbral del Silencio
«Entrar en la ruptura es aceptar que el territorio que pisamos ya no nos pertenece.
Durante meses, la esperanza fue nuestra mayor enemiga; fue el hilo que nos mantuvo atados a una versión de nosotros que ya no existía obligándonos a negociar con las cenizas. Hoy, al cruzar este umbral, la esperanza muere porque ya no es necesaria.
Abandonar la esperanza es, paradójicamente, el primer acto de libertad. Ya no esperamos que el otro cambie, que el tiempo cure lo que nosotros mismos rompimos, que un beso borre el rencor acumulado. Al entrar en este infierno de la ausencia, dejamos atrás la ficción. Nos queda el silencio, sí, y el vacío de las habitaciones que antes llenábamos con planes de futuro, pero también nos queda la verdad.
No es un castigo, aún cuando hoy se sienta como tal; es simplemente el fin del simulacro. Al desterrar la esperanza, dejamos de esperar lo imposible y empezamos a caminar de nuevo, aunque sea por senderos distintos.
Al otro lado de la puerta, renunciamos a la ficción de que mañana seremos diferentes, de que el tiempo reparará lo que nosotros mismos hemos desmantelado.
Cerrar esta etapa es claudicar ante la evidencia. Ya no hay promesas que nos aten, ni futuros inventados que nos obliguen a seguir intentándolo. En este vacío, el alivio es tan amargo como la tristeza: es el reconocimiento de que ya no queda nada por salvar. Al renunciar a la idea de un "nosotros", nos liberamos de la agonía de una lucha que ya estaba perdida.»