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28 diciembre 2019



Capítulo 127 Consumación

(Tiempo aproximado de lectura: 77 minutos)


IV. La llamada


—Hola cielo, ¿qué tal vas?

—Mario soy Tomás. Carmen me ha dicho que te llame.

Eran las tres de la madrugada cuando sonó el móvil. Seguía despierto, la ansiedad no me había dado tregua. 

—¿Cómo es que tienes su teléfono?

—Me pidió que se lo guardara. Esto se va a alargar y no quiere que te preocupes.

—Pero… eso no es lo que le dijiste. ¿Qué está pasando?

Me arrepentí nada más decirlo, no quería avergonzarla. 

—Mira Mario: no soy yo quien ha empujado a tu mujer a que se metiera en esto, solo trato de que, ya que ha tomado esta decisión, no lo haga sola o caiga en malas manos.

Encajé la bofetada. Sí, era yo el responsable.

—Lo sé y te lo agradezco, solo quiero saber…

—Lo que tengas que saber será ella quien te lo cuente, yo ya he hecho lo que debía. Buenas noches.

—Solo dime una cosa: ¿Cuándo va a volver?

—No la esperes hasta mañana, se ha comprometido para toda la noche.

23 mayo 2019


Capítulo 121 Testimonio 

(Tiempo aproximado de lectura: 82 minutos)


Prólogo


Hace dos semanas el capítulo estaba terminado. Fue cuando lo leí, despacio, un par de veces, y sentí que una parte de nosotros no estaba presente en la historia.  Entonces me propuse enfocarlo desde otra perspectiva y para ello no vi más opción que echarlo abajo y comenzar de nuevo, como habíamos hecho con tantas facetas de nuestra vida.

He cambiado la mirada y la voz de quien lo narra. Además he añadido vivencias y puntos de vista que echaba en falta. Puede que sin pretenderlo haya sustituido una subjetividad por otra.

En definitiva: He dado testimonio.

20 agosto 2014

Capítulo 81 Cristales rotos

(Tiempo aproximado de lectura: 36 minutos)



(jueves)


- ¡Chica estás que lo tiras!

Carmen dejó el bolso en el sillón de su despacho y se volvió al escuchar a Julia que acababa de entrar.

- Buenos días, ¿y eso, a qué viene?

- Mírate: si pretendías tener a todos los tíos del gabinete babeando lo vas a conseguir sin ninguna duda.

- ¡Serás boba!

Julia entró y cerró la puerta, Carmen se había desecho de la cazadora de piel vuelta y la miraba recelosa mientras su amiga la inspeccionaba detenidamente.

- Mini ajustadita, marcando culo… ¡eso, que se note que te has puesto tanga, sí señora! – Carmen se contorsionó para intentar ver el efecto indeseado – blusa ligerita… con escote de vértigo… no te  la conocía; regalo de Mario, seguro, a él estas cosas le ponen pero… ¡mira que traerla para trabajar! Y ese sujetador… podías haber elegido uno más clarito, digo yo, que combinase algo mejor con el estampado porque se te transparenta de una manera…

21 julio 2014

Capítulo 80 Sobre el dolor

(Tiempo aproximado de lectura: 29 minutos)



Miércoles


El chirrido de un cierre metálico me saca de mis pensamientos, me vuelvo y me encuentro con los ojos del dueño del bar en el que estuve anoche que me observa con recelo. Debe estar pensando ¿Qué hace éste otra vez aquí, a estas horas de la mañana medio oculto en el hueco de un escaparate?.  Soy de la opinión de que la mejor defensa es un buen ataque y me voy de frente hacia él.

- ¿Va a abrir ya? – No le gusto, es evidente

- Todavía no – capta mi incertidumbre al vuelo, de cerca le debo parecer inofensivo porque suaviza el gesto, incluso puede que recuerde la generosa propina que le dejé anoche – ande, pase.

Me siento en la misma mesa, el local está frío y huele mal, a grasa refrita una y mil veces. El dueño da las luces, enciende aparatos; no sé por qué lo hago pero cojo el móvil y otra vez como anoche finjo una llamada, hablo de negocios, “¿vas a venir? trae los contratos”, añado; digo algo sobre un atasco en el que supuestamente anda metido mi interlocutor; improviso pero no sé si parezco creíble, de todas formas el hombre se afana con su trabajo, tampoco creo que le preocupe demasiado mi coartada. 

Me ofrece el periódico del día mientras se calienta la cafetera, lo acepto, es una buena excusa para estar ocupado y disimular las miradas al portal.

Aquí estoy otra vez, haciendo guardia en este bar andrajoso, frente a la casa  de Doménico, tomando un café mediocre.

20 mayo 2014

Capítulo 73 Una mala in-decisión

(Tiempo aproximado de lectura: 31 minutos)


A medida que el taxi la aleja de casa y consigue contener las lágrimas que pugnan por arrasar su rostro las dudas comienzan a dominarla con más fuerza. ¿Era inevitable dar ese paso? ¿Se ha precipitado? Ya no está tan segura de su decisión y se lamenta de haberse dejado llevar de  ese primer impulso que normalmente la aconseja bien en situaciones comprometidas como la que acaba de vivir. Cualquier cosa que hubiéramos seguido diciendo solo habría ampliado la brecha que se estaba abriendo entre nosotros y lo que ha aplicado es lo mismo que habría aconsejado en su despacho: Distancia, distancia terapéutica para evitar decir o hacer cosas de las que luego nos habríamos arrepentido, cosas que nos podrían haber dañado de una manera irreparable.

Ha intentado protegernos, proteger nuestro matrimonio aunque sea a costa de poner tierra por medio, aunque sea a costa de hacer sufrir a la persona que mas quiere, aunque sea a costa de que no entienda el paso que acaba de dar.

Se siente sola, desvalida, frágil, más frágil de lo que nunca se ha sentido. Le faltan los brazos, las piernas, las muletas en las que se ha apoyado los últimos diez años de su vida. El vacío que ocupa su pecho va a ser muy difícil de llenar durante estos días de margen que se ha dado para reflexionar sobre lo que está sucediendo en nuestras vidas, solo espera que yo sea capaz de levantarme y luchar por recuperar nuestra vida.