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23 marzo 2026

 Capítulo 208 Separación


Tiempo estimado de lectura: una hora cuarenta y dos minutos.


 

Con mi agradecimiento a Torco por su inestimable trabajo perfilando a Guido.

 

 

“Abandonad toda esperanza, vosotros que entráis"

Dante Alighieri en el Canto III del Infierno. La Divina Comedia. s.XIV

 

 

Prologo. El Umbral del Silencio

 

«Entrar en la ruptura es aceptar que el territorio que pisamos ya no nos pertenece.

 

Durante meses, la esperanza fue nuestra mayor enemiga; fue el hilo que nos mantuvo atados a una versión de nosotros que ya no existía obligándonos a negociar con las cenizas. Hoy, al cruzar este umbral, la esperanza muere porque ya no es necesaria.

 

Abandonar la esperanza es, paradójicamente, el primer acto de libertad. Ya no esperamos que el otro cambie, que el tiempo cure lo que nosotros mismos rompimos, que un beso borre el rencor acumulado. Al entrar en este infierno de la ausencia, dejamos atrás la ficción. Nos queda el silencio, sí, y el vacío de las habitaciones que antes llenábamos con planes de futuro, pero también nos queda la verdad.

 

No es un castigo, aún cuando hoy se sienta como tal; es simplemente el fin del simulacro. Al desterrar la esperanza, dejamos de esperar lo imposible y empezamos a caminar de nuevo, aunque sea por senderos distintos.

 

Al otro lado de la puerta, renunciamos a la ficción de que mañana seremos diferentes, de que el tiempo reparará lo que nosotros mismos hemos desmantelado.

 

Cerrar esta etapa es claudicar ante la evidencia. Ya no hay promesas que nos aten, ni futuros inventados que nos obliguen a seguir intentándolo. En este vacío, el alivio es tan amargo como la tristeza: es el reconocimiento de que ya no queda nada por salvar. Al renunciar a la idea de un "nosotros", nos liberamos de la agonía de una lucha que ya estaba perdida.»

12 febrero 2026

 Capítulo 207. Soltando amarras II

 

Tiempo estimado de lectura: una hora cincuenta y un minutos.

 

 

“Todo en el mundo trata sobre sexo, excepto el sexo. El sexo trata sobre el poder."

 

Atribuido a Oscar Wilde

 

En el capítulo anterior…

 

La distancia entre Mario y Carmen ha creado un vacío que el cinismo no ha tardado en llenar. Mario, derrotado, le da vía libre a Emilio y éste descubre la crudeza de la nueva realidad: para Carmen, el deseo ahora es una mera transacción y él, su mejor cliente.

 

En el gabinete, el juego de poder se ha vuelto peligroso. Tras ser humillada por la actitud depredadora de Ángel, Carmen decide huir hacia adelante, convirtiendo al nuevo candidato, Pablo, en un peón de su propia estrategia de seducción y control bajo la sombra de una amenaza de muerte profesional si se rompe la confidencialidad de sus métodos.

 

Sin embargo, el verdadero cataclismo ha ocurrido bajo la lluvia del Cantábrico. Lo que comenzó siendo una misión estratégica destinada a neutralizar a un catedrático ambicioso, terminó por demoler cualquier barrera. Entre regalos, diamantes, confesiones íntimas y una entrega cruda que exploró los límites de la degradación consentida, mentor y alumna se convirtieron en cómplices de un secreto impronunciable. Tras aceptar la nueva realidad, el regreso a Madrid impone una pregunta asfixiante: ¿Cómo recuperar el trato formal en el día a día después de haber habitado juntos el fondo del abismo?

 

 

12 enero 2026

 Capítulo 206. Soltando amarras I

 Tiempo estimado de lectura: una hora veinticinco minutos.

 

La razón habla en voz baja, pero no descansa hasta que se la escucha.

El porvenir de una ilusión

Sigmund Freud

 

 

Luces de neón y confesiones

 

El sol se ha hundido hace rato tras los tejados dejando un rastro anaranjado que se desvanece lentamente. Dentro del bar, la luz baja y las melodías suaves crean una atmósfera apropiada para las confesiones. De fondo, la voz melancólica de Françoise Hardy rescata una melodía de los sesenta.

 

Tous les garçons et les filles de mon âge

Se promènent dans la rue deux par deux

Tous les garçons et les filles de mon âge

Savent bien ce que c'est d'être heureux

Et les yeux dans les yeux et la main dans la main

Ils s'en vont amoureux sans peur du lendemain

Oui mais moi, je vais seule par les rues, l'âme en peine

 

Todos los chicos y chicas de mi edad pasean por la calle en pareja.

Todos los chicos y chicas de mi edad saben bien lo que significa ser feliz.

Mirándose a los ojos y cogidos de la mano, van enamorados sin miedo al mañana.

Sí, pero yo, yo voy solo por la calle como un alma en pena. (1)

 

31 enero 2020

Capítulo 128 Primero de Mayo

(Tiempo aproximado de lectura: 38 minutos)


—Coño Mario, cómo no me voy a sorprender, creo que es el primer año que no vienes contando el pedazo de viaje que os habéis dado.

Emilio me miraba como si no se lo pudiera creer. Desayunábamos donde solíamos ir cuando andábamos sobrados de tiempo. No, esta vez no hemos salido de viaje. El caso es que debería habérselo imaginado porque mis preparativos siempre han formado parte activa de nuestros desayunos durante las semanas anteriores al puente del primero de Mayo, sin embargo esta vez no hubo planes. Y ahora que lo pensaba: Emilio tampoco preguntó en todo ese tiempo. 

No, las cosas no eran como antes, puede que la confianza entre nosotros se hubiera erosionado demasiado a raíz del invierno tan crudo que pasé alejado de todos. Eso es algo que no se repara con una disculpa y ahí estaba la prueba.

—Bueno, es que la Semana Santa ha caído tan cerca… además, Carmen tenía cosas que hacer.

Emilio cabeceó y no dijo nada; sé cuando no quiere entrar en un asunto con el que no está conforme.

—De todas formas nos apetecía no hacer nada; ya sabes, vegetar.

22 agosto 2019

Capítulo 123 Ave Fénix

(Tiempo aproximado de lectura: 44 minutos)


Chaqueta tres cuartos de piel vuelta marrón, camisa en tonos tostados, pantalón de boca ancha por encima del tobillo en blanco roto y botines. No quería que mi regreso pasase desapercibido, pretendía acallar los rumores que sin duda circulaban sobre mí y una presencia y una actitud adecuada les mostraría a quienes me daban por derrotada que se equivocaban.

—Carmen, hola no  sabía que…

—Buenos días ¿todo bien? —saludé sin detenerme, era evidente que Andrés no había comunicado mi reincorporación.

—Espera, un momento.

Algo iba mal; la ignoré y seguí hacia mi despacho, había llegado temprano y no me encontré con nadie a mi paso.

—Carmen, es que no deberías…

12 octubre 2018

Capítulo 113 Lluvia

(Tiempo aproximado de lectura: 107 minutos)


No sé por dónde empezar, creo que de alguna manera ya he ido dejando trazas de lo que ha sido mi vida durante todo este turbulento camino que hemos recorrido por separado. 

Sin embargo ahora Carmen me pide que recoja el testigo y sea el intérprete del drama que desde el lunes ha estado relatando casi en solitario.

—No sé qué decir, no sé por dónde empezar.

—No importa, comienza por aquello que te venga a la memoria.

Pronto atardecerá; me gustaría dar un largo paseo, cogerla de la mano y charlar de otras cosas. Estoy agotado.

¿Qué espera de mí? No pretenderá que a punto de acabar la semana reedite lo que a ella le ha llevado cinco días exponer.

Tal vez estoy dando por supuesto algo que no ha dicho, tan solo me ha pedido que aporte mi visión del conflicto. Nunca lo había nombrado de esa manera: «¿Cómo lo has vivido, cómo ha cambiado tu vida este tiempo de conflicto?».

Pienso, hago un esfuerzo.

¿Esfuerzo? No, esa no es la manera; tengo que respirar hondo, aflojar las tensiones. Carmen no me presiona, no hay prisa. 

Calma, calma.

Y sucede, aparece una escena dura, amarga. 

14 abril 2014


Capítulo 70 La lluvia de oro

(Tiempo aproximado de lectura: 32 minutos)


Carmen retiene la puerta del baño pegada al marco mientras frena el pomo para evitar hacer ruido; Doménico observa el cuidado que se toma para no despertarme. Cuando al fin la puerta está cerrada la toma de ambas manos.

- "Vamos a la ducha" – le dice tirando de ella.

- "Espera" - Carmen se detiene cerca de la taza.

- "No, ven" - su voz es sugerente.

- "¡No puedo!" – pero no cede, la arrastra de la mano hacia la bañera y sonríe con malicia, Carmen empieza a sospechar - "¿Qué estás tramando? ... ¡No, de eso nada, ni hablar!"

Doménico la retiene entre sus brazos, la besa

- "Fuiste tú la que empezaste anoche, no yo, ¿quién fue la que se corrió y lanzó una meada al vientre de su marido, eh?" – la provoca con su lenguaje obsceno.

Una oleada de calor arrebata el rostro de Carmen y la obliga a retirar la mirada.

- "¡Calla!" – protesta débilmente