Capitulo 148 Déjà vu
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Mi colega Torco, desde el café La Humedad, a cargo de los diálogos argentinos.
—Ahora voy, id pidiéndome una tónica. —les dije a las chicas que ya salían por el portal y me quedé rezagada.
—Ismael, ¿Se puede saber qué está pasando?
—No sé de qué me hablas.
—Las chicas están sorprendidas, dicen que últimamente ni te acercas a ellas, ¿qué coño haces?
—Bah, no pasa nada. De todas formas, ¿no es lo que querías, que me portara bien?
—No, joder, no; se van a dar cuenta de que hay algo; tienes que seguir actuando como siempre.
—¿Quieres que les siga metiendo mano?
—Quiero que seas el mismo, que no cambies, ¿me has entendido?
—Vale, doctora; la próxima vez les tocaré el culo, pero porque me lo has pedido tú.
—¡Vete a la mierda!
—Esa lengua, doctora. Espera, no tengas tanta prisa.
—¿Qué quieres?
—¿Cuándo vas a venir tú solita?, ya sabes que la viagra necesita un tiempo para hacer efecto.
No sabía si había habido rumores entre el vecindario por causa de la revista; por si acaso me estaba dando a entender que se había encargado de sofocarlos y ahora me exigía cumplir mi parte del trato. Mario me había anunciado que volvía por un asunto en magistratura y podría pasar el fin de semana en casa, la noticia me dio oxígeno pero ahora se me complicaban las cosas.