Capitulo 146 Nunca digas nunca jamás
(Tiempo aproximado de lectura: 21 minutos)
Con la inestimable colaboración de Torco para la adaptación de los diálogos argentinos
Después del oasis del fin de semana me vi abocada a volver a mi particular desierto. A diario procuraba buscar cualquier motivo para extender la jornada o enganchaba a Julia y nos tomábamos algo a la salida hasta que se excusaba y me quedaba sola. Tomás estaba inmerso en la reconciliación con su hija mayor que yo misma había propiciado y no quería estorbarle. Había pasado una tarde por casa de Luca, pero el ambiente familiar con el niño no era lo que necesitaba. Con mi hermana tampoco podía contar porque notaba mi estado de ánimo y trataba de ayudarme hasta la asfixia.
¿Y mis amigas de la facultad? Desde el otoño había abandonado todo trato con ellas, ¿cómo iba a recuperarlo ahora, en plena crisis personal?