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30 agosto 2024

Capítulo 191 El futuro nos lo dirá 

Tiempo estimado de lectura: ochenta y cuatro minutos.


Con la inestimable colaboración de Torco en los diálogos argentinos y el diccionario de términos adjunto.


Londres: Indolencia

Aterricé en Heathrow a las once, un Mercedes enviado por Tomás me llevó directamente al hotel, a unos diez minutos de donde se alojaba. Viajaba ligera de equipaje, lo justo para pasar unos días de turista, quería aprovechar este viaje, entre otras cosas, para contemplar las vistas del London Eye, desde que lo inauguraron sentía curiosidad por ascender a lo alto del cielo de Londres. Tenía pensado encontrarme con una compañera de facultad que, recién doctorada, aceptó una oferta en una prestigiosa clínica, no la veía desde entonces, aunque manteníamos el contacto inquebrantable a través del tiempo. Había hecho el propósito de visitar a mi tía Frauke, llevábamos dos años sin vernos. Tenía una preciosa casa en Candem Town en la que me había alojado en numerosas ocasiones. Frauke era la hija menor de unos primos de mi madre, de niñas pasábamos las vacaciones con ellos en Alemania, era como una hermana. El Covid pudo con ella.

30 agosto 2022

Capítulo 168  La protegida de las bragas color rosa palo


Tiempo aproximado de lectura: 58 minutos.


—Carmen, buenos días, Gerardo al aparato.

—Hola, Gerardo, qué tal.

—Muy bien. Oye, qué te parece si nos vemos esta tarde, ¿te viene bien?

—¿Hay algún problema?

—En absoluto, al contrario, una oportunidad y quiero comentarlo contigo. ¿Quedamos en el mismo sitio?

—Por mí, perfecto.


Esta conversación carece de sentido si no nos remontamos en el tiempo, cuando la imprevisión y las circunstancias nos llevaron a tomar decisiones que jamás hubiéramos imaginado.

12 septiembre 2021

Capitulo 152 Malentendidos

(Tiempo aproximado de lectura: 25 minutos)


Tomás

Habíamos hablado largo y tendido, daba la sensación de sentirse solo porque cada vez me retenía más al teléfono o llamaba sin ningún motivo concreto. No, las cosas no debían de estar yendo tan bien como contaba. 

—¡Hola, qué sorpresa! —respondí con un poquito de guasa cuando apenas habían pasado quince minutos de su anterior llamada. 

—Eso es lo que quería, darte una sorpresa, pero no he podido resistirme: vuelvo a Madrid.

Me dio un vuelco el corazón.

—¿Cuándo?

—Estoy saliendo para Heathrow.

—Voy a recogerte.

—No seas loca, no te voy a poder dedicar mucho tiempo.

—Me da igual, dime tu vuelo.

Llegué a Barajas con la hora justa, menos mal que sufrió un pequeño retraso. Lo vi aparecer por la puerta entre el resto de pasajeros y tuve que contenerme para no echarme al cuello. Lo notó y se emocionó. Qué dos tontos. Aguantamos hasta que estuvimos a resguardo dentro de mi auto, entonces me volqué hacia él y lo besé sin medida.

23 mayo 2019


Capítulo 121 Testimonio 

(Tiempo aproximado de lectura: 82 minutos)


Prólogo


Hace dos semanas el capítulo estaba terminado. Fue cuando lo leí, despacio, un par de veces, y sentí que una parte de nosotros no estaba presente en la historia.  Entonces me propuse enfocarlo desde otra perspectiva y para ello no vi más opción que echarlo abajo y comenzar de nuevo, como habíamos hecho con tantas facetas de nuestra vida.

He cambiado la mirada y la voz de quien lo narra. Además he añadido vivencias y puntos de vista que echaba en falta. Puede que sin pretenderlo haya sustituido una subjetividad por otra.

En definitiva: He dado testimonio.

29 marzo 2019



Capítulo 120   Una nueva alianza.

(Tiempo aproximado de lectura: 46 minutos)


“No se puede desatar un nudo sin saber cómo está hecho”.

Aristóteles



No recordaba encontrarme tan mal desde la resaca que siguió al día de su marcha. No quería pensar en aquella borrachera, solo el recuerdo me ponía peor de lo que ya estaba. Me incorporé y el dolor de cabeza protestó con violencia. Estaba solo, supuse que se habría levantado temprano. Intenté ubicarme; todavía no eran las diez, mi reloj biológico andaba algo desfasado. Miré hacia atrás y enseguida supe que Carmen no había dormido conmigo. Bajé las escaleras descalzo, mi primer destino fue la cocina aunque el olfato me adelantó que no había pasado por allí. El silencio me preparaba el terreno; nadie en el salón salvo un vaso con los restos aguados de mi whisky, un cenicero lleno, el olor a tabaco… y el maldito estuche plateado. En algún momento de la noche tuvo que entrar en la alcoba a buscarlo, quizás guiada por la tenue luz del móvil tratando de no estorbar mi sueño. 

¿Dónde estaba? Deseché la idea de que hubiera salido a correr; entonces la puerta entreabierta de la habitación de mi hermano atrajo mi atención, me asomé y en la penumbra la vi tumbada boca abajo cubierta apenas por un pico de la colcha; se había dejado caer sin llegar a quitarse la ropa, puede que solo llevase durmiendo tres o cuatro horas. Entorné la puerta y la dejé descansar.

Recogía los desechos de la noche cuando descubrí su cuaderno de notas en la mesa baja. Tenemos un acuerdo tácito que respetamos escrupulosamente; terminé de colocar los cojines, abrí las ventanas para ventilar y subí a ducharme, luego me prepare un café, cogí unas galletas y un analgésico y volví al salón.

Tomé asiento y abrí el cuaderno de Carmen.

13 junio 2014

Capítulo 76 Carmentxu


(Tiempo aproximado de lectura: 52 minutos)


- ¿Si, dígame?

- Gonzalo, soy Carmen – un disparo de placer recorre su cuerpo y alcanza su nuca, entorna los ojos, ahora siente cada poro de su piel en contacto con la ropa.

- ¡Carmen, qué agradable sorpresa! Precisamente estaba pensando en ti.

- ¡Anda mentiroso! ¿Sigue en pie esa copa que me ofreciste esta tarde?

- ¡Por supuesto! ¿Dónde estás? Paso a recogerte.

- No hace falta, podemos quedar en algún sitio