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28 junio 2021

Capitulo 149  Otra vuelta de tuerca (1)

(Tiempo aproximado de lectura: 40 minutos)


 Torco, responsable del buen hacer en los diálogos argentinos.


Mario me llamó a las once, estaba en magistratura, luego tenía que ir al despacho y después se quedaba libre. Nos citamos para comer, fue una conversación breve, dejamos en el aire lo que ambos sabíamos que iba a pasar. Nada más colgar salí para casa, tenía que recoger el destrozo que habíamos dejado Guido y yo. Lo que me encontré era mucho peor de lo que recordaba, el sofá tenía una enorme mancha oscura que iba a ser imposible disimular, lo coloqué en su sitio y fui al dormitorio; ventilé, cambié las sábanas y lo dejé presentable. El baño contaba la historia de una intensa batalla de sexo; recogí las toallas esparcidas, me quedé en bragas, entré en la ducha y la limpié a fondo. Cuando acabé me dediqué a la cocina y por último subí al ático, lo regué a manguerazos y le metí presión sobre la tumbona, llena de restos secos de semen y flujo; luego puse la colchoneta al sol. A la una y media salí a su encuentro.

12 junio 2019


Capítulo 122 Testimonio II

(Tiempo aproximado de lectura: 67 minutos)


When you're down and troubled

And you need some love and care

And nothing, nothing is going right

Close your eyes and think of me

And soon I will be there

To brighten up even your darkest night


You just call out my name

And you know wherever I am

I'll come running, to see you again

Winter, spring, summer or fall

All you have to do is call

And I'll be there

You've got a friend


Carole King




El encuentro


—¿Cuándo nos vemos?

Le miré sin saber qué decir; no parecía una pregunta y dejé que tomase la iniciativa.

—No sé, cuando te parezca.

—Un par de días antes te llamo.

Me cogió por la cintura con energía y me besó; Si algún vecino fisgaba al crápula por la mirilla, si abrían una puerta…  Me soltó con la misma firmeza con que se había apoderado de mí.

—Venga vete ya, se te está haciendo tarde. —Me acarició el culo, no se resistió a darme otro beso y me despidió con un azote.

Bajé en el ascensor con el corazón en la boca intentando asimilar el torrente de imágenes que se atropellaban en mi cabeza; al salir me encontré con Ismael, haciendo guardia en su trinchera.

—Adiós bonita. —dijo recorriéndome de arriba abajo.

—Adiós Ismael.

—Espera. —dijo cuando le estaba sobrepasando—. Ven.

24 junio 2008

Capítulo 23  Las dudas

(Tiempo aproximado de lectura: 21 minutos)


¿Dónde estaba yo mientras se consumaba esta transición en mi esposa?

Yo estaba en otra onda, ofuscado por mis deseos; desconcertado por mis inesperadas reacciones ante la prueba a la que suponía que Carmen me sometía, era incapaz de ver con claridad lo que le sucedía a mi mujer.

Desde aquella noche, tras su primera reunión con Carlos, perdí mi capacidad para sintonizar con sus estados de ánimo y con sus emociones y todo lo filtré desde la perspectiva de una competición en la que veía a Carmen como la maquiavélica autora de una conspiración cuyo objetivo era demostrarme mi incapacidad para asumir una infidelidad consentida.

Aquel día en el que, por primera vez en nuestro matrimonio, Carmen se había sentido sola, sin mi ayuda, marcó un punto de inflexión en nuestra relación; mi ausencia en esos momentos críticos, mi insistencia en analizarlo todo desde el prisma del juego erótico hicieron que Carmen tuviera que afrontar en soledad decisiones que, si me hubiera tenido a su lado, habría resuelto de otra manera.

Mi comportamiento en esos primeros días le ofreció también la excusa perfecta para no afrontar ante mí su dilema; Temía ver en mis ojos el reproche por su claudicación y le serví en bandeja la oportunidad de moldear lo que le estaba sucediendo y vendérmelo como si fuera mitad fantasía, mitad juego. Sus comentarios del día a día y también sus omisiones eran interpretados por mí de acuerdo al sentido de la prueba que estaba en juego, lo cual le permitía no decir sin sentirse culpable y decir sin sentirse humillada.

Carmen durmió poco aquella noche tras nuestra fogosa descarga durante la que la había acribillado a preguntas sobre su reunión con Roberto y le había dado la pauta de lo que esperaba oír. Estaba nerviosa por todo lo sucedido; las expectativas profesionales que se le presentaban la tenían en una estado de intensa euforia; al mismo tiempo su preocupación se centraba en cómo controlar a Roberto; Seguía experimentando esa especie de insensibilidad que le permitía no sentirse mal por lo sucedido. Sabía perfectamente lo que significaba esa anhedonía que la invadía; básicamente, no sentir nada es preferible a sentirse mal. Había visto esa misma reacción en tantas mujeres maltratadas en tanta chica violada, en tantos niños abusados… Su situación no era comparable en magnitud pero la reacción que experimentaba era la misma.

De madrugada me desperté; por su respiración supe que no dormía, noté sus nalgas rozando las mías, siempre nos une un punto de contacto cuando estamos en la cama, pueden ser los pies, una mano que descansa en su vientre, una pierna sobre las mías…

20 mayo 2008

Capítulo 20  La prueba (2)

(Tiempo aproximado de lectura: 13 minutos)


Pasamos el fin de semana en casa, yo no podía evitar hacer alguna alusión a la prueba que me había planteado y de la que apenas tenía datos, quería saber más y Carmen parecía disfrutar frustrando mi curiosidad.

La semana transcurrió con cierta tensión flotando en el ambiente, yo no quería ceder a la presión que Carmen intentaba ejercer sobre mi y por eso evité preguntarle, aparentando un desinterés que en absoluto sentía. El viernes a media mañana sonó mi móvil en plena reunión; era Carmen y corté la llamada, ella sabía que si hacía eso la llamaría más tarde, a los pocos minutos recibí un sms que no abrí hasta media hora después, al acabar la reunión. Era de Carmen y decía así

"Como con Roberto, no me esperes para el gimnasio tq"

Roberto, uno de los socios del gabinete en el que trabajaba, el típico investigador transmutado en ejecutivo, desvinculado cada vez mas de la actividad profesional, ególatra, vanidoso, prepotente y machista, ¿qué pintaba Carmen almorzando con semejante ejemplar? Quizás algún asunto del gabinete que requería… no, no tenía sentido; Entonces caí en la cuenta: la prueba, ¿Acaso Carmen intentaba jugar la baza de los celos? No podía ser, no era tan ingenua como para pensar que caería en la trampa. Contesté escuetamente el sms.

"no cuela"

No hubo respuesta; a la una y media intenté hablar con ella pero me colgó. Esperé pero tampoco esta vez respondió; A las dos y media salí del despacho y me fui a casa.

No estaba allí, miré el contestador sin encontrar ningún mensaje; volví a leer su sms "no me esperes para el gimnasio" ¿Cuánto tiempo pensaba estar de sobremesa? Los viernes solemos ir al gimnasio sobre las seis.

Tuve que reconocer que si Carmen intentaba ponerme nervioso lo había conseguido estaba inquieto, pero intenté seguirle el juego; me dije a mi mismo que ella pretendía exactamente esto: ponerme nervioso, hacerme dudar de ella; Sonreí y me armé de toda la seguridad que encontré en mí, pero mi cuerpo denotaba tensión.

El sonido del móvil me sobresaltó, vi que era Carmen, descolgué y escogí mi tono de voz más neutro

"Hola cariño" – respondí; escuché el sonido típico de un lugar concurrido, quizás un restaurante.

"Hola cielo, recibiste mi mensaje verdad?"

"Claro, y tu recibiste el mío, no disimules"

"Llegaré un poco tarde, vete tú al gimnasio y luego te llamo" – hubo un silencio en el que intenté elegir la frase adecuada para demostrarle que no me tragaba su treta pero no tuve ocasión – "por cierto, Roberto me acaba de preguntar por el congreso de Enero, te lo paso y le cuentas, vale? Un beso" – Ni siquiera tuve tiempo de contestar aunque si lo hubiera tenido no habría sabido qué decir, enseguida escuché la voz ampulosa de Roberto, haciéndose el "amiguete", le escuché casi sin entenderle y le contesté brevemente prometiéndole más información – "se la das a tu chica, que como la tengo cerca todos los días ya me la pasará" - ¡imbécil! Este cretino pensaba que podía hablar de Carmen como "mi chica" y tratarme como si fuera un subordinado suyo solo porque ella trabajaba en su empresa.