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05 abril 2024

Capítulo 185  Fuego cruzado (1)


Tiempo aproximado de lectura: cuarenta y un minutos.


«El tiempo escapa como la arena entre los dedos.»

(Meine liebe Oma)



Llegué a la Sierra pasadas las doce del mediodía porque quise darles margen a la despedida. Carmen me recibió radiante, como suele estar después de una noche en la que ha habido buen sexo. Teníamos por delante todo el fin de semana, nos acercamos al pueblo, tomamos el aperitivo, comimos en el restaurante de su tocaya. Entre plato y plato me contó los recortes aprobados en la reunión del consejo; la economía se enfriaba, yo le expresé mis temores por el futuro de la fusión. ¿Qué hacíamos hablando de trabajo? Nos trajeron los postres y atacamos otros temas: la familia, Emilio. Paseando por el parque hacia casa preguntó por Elvira, por Candela, yo me mordí la lengua y evité mentar la soga en casa del ahorcado. Subiendo la última cuesta sucumbí a la curiosidad por saber qué tal le estaba yendo con Jacobo.

—¿Volverá?

Carmen se asomó a la cocina.

—Estoy segura, en cuanto arregle las cosas con Reyes.

12 octubre 2023

Capítulo 179 ¿Dónde está Carmen?


 Tiempo aproximado de lectura: treinta y un minutos.

«En tiempo de desolación nunca hacer mudanza, mas estar firme y constante en los propósitos y determinación en que estaba el día antecedente a la tal desolación.»

 

Ignacio de Loyola 

 

Lunes, diez de Septiembre

Las despedidas no son su fuerte, siempre me toca arrimar el hombro para endulzar el mal trago, siempre consigo sacarle una sonrisa y hacerle pensar en la vuelta. Esta vez estuvimos a punto de separarnos enfadados por una simpleza. Yo llevaba unos días que no era yo, me lo había dicho varias veces, y aunque trataba de evitarlo terminaba por caer en silencios y en ese —¿cómo lo llamó?— decaimiento que me hacía parecer un alma en pena, otra frase suya.

Si sólo fuera por haber cortado con Tomás podría haberlo superado. Había otros motivos que ocupaban mi cabeza: el rumbo que estaba tomando mi posición en el gabinete; los sucesos del fin de semana en el chalet de mis padres; el encontronazo con nuestra vecina.  

Y Mahmud, ¿por qué aparecía cuando ya ni lo recordaba? Todo esto me estaba minando y no le encontraba sentido compartirlo con Mario, solo serviría para aumentar el desasosiego. 

—Todavía estás a tiempo. —dijo tomándome por los hombros.

—¿De qué estás hablando?

—Cancela el viaje, no te veo en condiciones.

11 septiembre 2023


Capítulo 178  Septiembre negro

Tiempo aproximado de lectura: dos horas veintidós minutos.



Te recuerdo Amanda

La calle mojada

Corriendo a la fábrica

Donde trabajaba Manuel

La sonrisa ancha

La lluvia en el pelo

No importaba nada

Ibas a encontrarte con él

Con él, con él, con él, con él, con él

Que partió a la sierra

Que nunca hizo daño

Que partió a la sierra

Y en cinco minutos quedó destrozado

Suena la sirena

De vuelta al trabajo

Muchos no volvieron

Tampoco Manuel


Víctor Jara, 1969



Prólogo 


Creo en pocas cosas. 

No creo en Dios ni en el destino y mucho menos en el karma; por eso, cuando Emilio irrumpió en la sala de reuniones con el rostro demudado pidiendo que encendiéramos el televisor y aparecieron las imágenes de las Torres atravesadas por los aviones y las vi derrumbarse consumidas por el incendio, no pude eludir las del Palacio de la Moneda en llamas otro once de Septiembre. Escuché en mis oídos a Víctor Jara recordarle a Amanda la calle mojada y los que, como su Manuel, en cinco minutos quedaron destrozados. De mi memoria surgió el rostro del atribulado padre norteamericano en busca del hijo desaparecido en el Chile golpeado por la recién nacida dictadura. (1) Esas y otras ideas pasaron a toda velocidad por mi cabeza mientras contemplaba la tragedia en directo y vaticinaba el cataclismo que se avecinaba. 

No creo en el karma ni creo que el horror causado justifique causar otro horror, como pretendía vendernos un compañero al que hicimos callar. 

Salí al exterior, no podía seguir viendo tanta atrocidad. Traté de localizar a Carmen por todos los medios. Llamé a mi hermano; estaba en shock, como Emilio, como yo. Fernando, mi suegro, no conseguía hablar con su hija; procuré tranquilizarlo, él también temía las consecuencias que esos actos iban a provocar. Aquello lo cambiaba todo.

01 diciembre 2020

Capítulo 137 Buscando el camino

(Tiempo aproximado de lectura: 56 minutos)



I determined never to stop until I had come to the end and achieved my purpose. 

David Livingstone



Martes, veintitrés de Mayo de dos mil


—Chica, qué mala cara tienes. —Julia me miraba mientras daba vueltas al café de máquina; siempre buscábamos un momento en el que la sala estuviera vacía a primera hora. Pensé qué excusa darle y decidí ir con una verdad a medias.

—Ayer trasnoché; mira que no me gusta hacerlo entre semana porque luego pasa esto, pero no me pude negar —Contaba con que la prudencia de mi amiga le impediría hacer preguntas.

—Ya, me ha sorprendido que no sacaras un descafeinado.

Apuramos el café y nos dispusimos a salir; dejamos pasar a un grupo en el que venía Elsa, su mirada despejó cualquier duda que pudiera tener: me había visto con Ángel y Claudia. Nos saludamos y dijo con aire desenfadado:

—Me han dado recuerdos para ti: Concha.

—Concha…

—Sí, mujer: pelirroja, alta… —Me estaba enviando una señal y procuré disimular.

—Ah, sí; ya sé quién dices. Hace tiempo que no coincidimos.

—Eso me dijo.

Afortunadamente Julia no prestó atención. Pero no podía dejarlo pasar; estuve pensando cómo enfocarlo y más tarde la llamé.

—Elsa, soy Rojas, ¿podemos hablar?

—Voy a tu despacho.

03 septiembre 2020

Capítulo 135 Saldando deudas


(Tiempo aproximado de lectura: 60 minutos)


Lunes 22may2000


—Carmen, a mi despacho, enseguida voy.

No me sorprendió encontrar a Andrés tan temprano en el gabinete, lo que me llamó la atención fue el tono seco que empleó al verme entrar; deduje que trataba de marcar distancias delante de Paloma y le seguí el juego.

—Buenos días. —dije seria, recalcando el saludo; Andrés había vuelto a enfrascarse en el documento que tenía en las manos y no respondió, me adelanté y lo esperé de pie; no tardó mucho en llegar, cerró la puerta y dejó unas carpetas sobre su mesa.

—¿A qué hora has llegado?

—A las ocho, he estado revisando los acuerdos: tenemos las manos libres para deshacernos de Solís sin ningún problema, como suponía, solo quería estar seguro. —dijo satisfecho.

Nos sentamos en los sillones del fondo, poco después llamaron a la puerta y apareció Paloma con un servicio de café; en cuanto se marchó comenzó a exponer el plan que había pensado, «siempre que estés de acuerdo», añadió.

— De cara a los socios y al personal, tú estuviste fuera todo ese tiempo por delegación mía, ¿de acuerdo?, encargada de buscar una alternativa a Solís, por eso no se informó a nadie, era muy importante que no hubiera ninguna filtración. Diré que nos mantuvimos en permanente contacto valorando alternativas y el resultado ha sido el acuerdo alcanzado este fin de semana con Álvarez Atienza. ¿Qué te parece?

—Lo veo bien, no quiero protagonismos, por otra parte mi ausencia queda justificada.

—No es esa mi intención, no pretendo quitarte el mérito pero no veo otra forma de presentarlo, no obstante voy a resaltar la importancia de tu labor para alcanzar el acuerdo.

—No es necesario.

—Ya lo creo que es necesario, entre otras cosas para justificar tu posición en el nuevo organigrama de la empresa.

—No sé como lo van a encajar los jefes de departamento, incluso los socios; ¿crees que lo vas a poder defender?