Mostrando entradas con la etiqueta picadero. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta picadero. Mostrar todas las entradas

06 julio 2018

Capítulo 110 Viernes de pasiones (y 3)

(Tiempo aproximado de lectura: 43 minutos)



Eran casi las ocho cuando consideré llegado el momento de regresar; habría tenido tiempo suficiente para ordenar sus ideas y plasmarlas en ese cuaderno al que se le agotaban las hojas.

La encontré tal y como la dejé, sentada a la mesa del salón repasando lo que debían ser las anotaciones que había tomado durante mi ausencia. Levantó la mirada al sentirme entrar y me lanzó una de esas dulces sonrisas que me saben a abrazo.

—Creo que ya lo tengo.

Y entró a fondo en lo que hasta ese momento había sido solo un esbozo de su paso por la montaña; entendí como inició un proceso de sanación físico y mental en sus ascensos al monte cada mañana solo para respirar aire puro y escuchar a la naturaleza; sin meta, sin un objetivo concreto. A partir de entonces comenzó a trazar una estrategia de terapeuta; la idea de escribir sin interpretar lo escrito y guardarlo hasta que más tarde, en otro momento, con otros ojos la lectura le permitiera escuchar a la que escribió esas páginas le pareció un método alternativo, arriesgado pero el único que le ofrecía posibilidades de salir adelante.

Y comenzaron a surgir esos escollos a los que está acostumbrada a enfrentarse en clínica, solo que esta vez la dificultad añadida era que la tramposa no era alguien ajena, otro u otra que, sentado frente a ella podía analizar con las herramientas que sus estudios y años de profesión le brindaban. No, el adversario estaba dentro de sí, era una versión de ella misma que se empeñaba en ocultar la verdad, falsear la realidad de lo que sucedió, engañarla, mentir, suplicar, llorar, incluso tender un manto de falsa desmemoria sobre acontecimientos que pretendía no recordar. 

No era fácil no; comenzó la irritación, las jaquecas, las noches en blanco, la dificultad para concentrarse, el exceso de tabaco. Casi por casualidad aparecieron los últimos porros olvidados, resecos que le dieron un respiro, un medio para volver a descansar y le devolvieron la lucidez suficiente para seguir con su trabajo.

Fue entonces cuando tomó la decisión. Si quería seguir avanzando necesitaba la marihuana.

19 octubre 2016

Capítulo 98 Tiempo de cambios


(Tiempo aproximado de lectura: 33 minutos)

 

—Bueno, ha sido un placer

—¿Ya te vas?

—Es tarde, todavía tengo que organizarme.

Percibió un gesto de extrañeza.

—Como te dije, mis días en la montaña acabaron hoy. Se me ha ido el santo al cielo y aún no he previsto dónde pasar la noche.

—¿A estas horas? Yo, si quieres, tengo un apartamento que...

Carmen sonrió escéptica.

—¿Tu picadero?

—No te ofendas, creo que somos mayorcitos para entender de lo que estamos hablando. Tú necesitas una solución para esta noche y yo la tengo; te dejo las llaves y te arreglas, mañana te organizas y en paz. Eres psicóloga, creo que en el tiempo que hemos estado hablando habrás tenido ocasión de calibrar si en mitad de la noche voy a aparecer para violarte.

—No, no creo. Gracias de todas formas.

Tomás desistió. Carmen miró el reloj, se le había hecho muy tarde.

—¿Ya os vais?

Álvaro se había acercado al verlos levantarse.

—Carmen se marcha, parece que tiene que buscar alojamiento ya que ha rechazado mi oferta.

En un instante se estaba viendo envuelta en una conversación que no deseaba.

—Si, Álvaro, me marcho ya —concluyó con decisión.

—¿Qué es eso de que necesitas alojamiento? —preguntó extrañado.