Mostrando entradas con la etiqueta inicio. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta inicio. Mostrar todas las entradas

31 enero 2020

Capítulo 128 Primero de Mayo

(Tiempo aproximado de lectura: 38 minutos)


—Coño Mario, cómo no me voy a sorprender, creo que es el primer año que no vienes contando el pedazo de viaje que os habéis dado.

Emilio me miraba como si no se lo pudiera creer. Desayunábamos donde solíamos ir cuando andábamos sobrados de tiempo. No, esta vez no hemos salido de viaje. El caso es que debería habérselo imaginado porque mis preparativos siempre han formado parte activa de nuestros desayunos durante las semanas anteriores al puente del primero de Mayo, sin embargo esta vez no hubo planes. Y ahora que lo pensaba: Emilio tampoco preguntó en todo ese tiempo. 

No, las cosas no eran como antes, puede que la confianza entre nosotros se hubiera erosionado demasiado a raíz del invierno tan crudo que pasé alejado de todos. Eso es algo que no se repara con una disculpa y ahí estaba la prueba.

—Bueno, es que la Semana Santa ha caído tan cerca… además, Carmen tenía cosas que hacer.

Emilio cabeceó y no dijo nada; sé cuando no quiere entrar en un asunto con el que no está conforme.

—De todas formas nos apetecía no hacer nada; ya sabes, vegetar.

15 noviembre 2007

Capítulo 1  El inicio 

(Tiempo aproximado de lectura: 5 minutos)



Conocí a Carmen el verano de 1991; Dirigía yo entonces un curso de verano en la facultad y ella era una de las alumnas recién licenciadas que se había matriculado a última hora, casi fuera de plazo, lo cual me había dado la oportunidad de conocer las razones que la traían a mi curso. Entonces tenía veintiún años y yo acababa de cumplir treinta y cuatro; Era una chica alegre, espontánea, segura de si misma o al menos lo aparentaba muy bien; hermosa, fresca, con una elegancia natural que la hacia mas atractiva ante la ausencia de sofisticación y la nula intención de presumir de una figura perfecta. Alta, morena, de ojos profundos y oscuros, delgada sin perder la formas, piernas largas, espalda muy recta que, cuando llevaba su largo pelo negro recogido en un moño le daba un aire de bailarina de ballet… estas cosas pensaba mientras ella desgranaba ante mi los motivos por los que no quería dejar pasar la oportunidad de realizar este curso, como si en ello le fuese la vida. Su apasionamiento bien modulado por una madurez no frecuente en las chicas de su edad hizo que me tomara en serio sus argumentos y que, finalmente, hiciese una llamada a la secretaría del departamento para interceder por ella.