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02 enero 2021

Capítulo 138 La venganza se sirve en plato frío

(Tiempo aproximado de lectura: 20 minutos)


Sevilla


Las sesiones de trabajo continuaron como se había acordado, en un ambiente profesional donde no volvió a haber ninguna salida de tono. Yo también había recuperado mi carácter después de la conversación que mantuve con Carmen y entre unos y otros conseguimos un clima relajado a pesar del ritmo que estábamos obligados a mantener. El miércoles, tras unas cañas con todo el equipo, me despedí de Emilio y fui caminando hacia donde tenía aparcado el auto, estaba en plena zona de copas pero deseaba volver al chalet, había rechazado la invitación de unirme al grupo de los rezagados, los que nunca encuentran la hora adecuada para retirarse. Cerca del aparcamiento vi el rotulo de un bar, California, y pensé en Irene, no la había vuelto a llamar desde nuestro último encuentro una semana atrás. Cogí mesa en la terraza, pedí una cerveza y la llamé, supuse que con una niña pequeña la encontraría en casa.

—Dígame.

—Qué desilusión, ni siquiera me tienes registrado.

—¿Quién eres? —Entonces noté un matiz en la voz que la hacía diferente.

—¿Irene?

—No, soy su hermana.

—Soy Mario, un amigo, ¿se puede poner o la cojo en mal momento.

—Está acostando a Martita, ¿quieres que le diga algo?

—Dile que la he llamado.

Se estaba bien allí, una plazuela peatonal sin apenas ruido. Apuré la cerveza y cuando estaba avisando al camarero para pagar me entró la llamada.

13 agosto 2020

Capítulo 134 Amores

(Tiempo aproximado de lectura: 48 minutos)


Amores se van marchando
como las olas del mar,
amores los tienen todos
pero quien los sabe cuidar.
El amor es una barca
con dos remos en el mar;
un remo aprietan mis manos,
el otro lo mueve el azar.



Sábado, veinte de mayo del dos mil


—Elvira, llámame; voy de camino a Sevilla.

Si piso a fondo puedo llegar sobre las dos, quiero aprovechar al máximo el fin de semana con ella; voy a conducir como me gusta, concentrado en la carretera. 

Lo intento pero no lo consigo, no me la quito de la cabeza. Esperaré a llegar al peaje y la llamo; total, solo faltan quince kilómetros. 

—Escucha: necesitaba salir de casa, no me gusta como soy, estoy siendo mezquino, cada vez me parezco más al que fui hace un par de meses y no quiero, no quiero. Ayer cuando dije que Tomás te había ascendido a madame me di asco. Por eso tenía que salir de casa, ¿lo entiendes?; necesito pensar y la semana que viene va a ser muy complicada con Santiago tratando de joderme todo el rato. Llámame, anda.

07 abril 2008

Capítulo 16

(Tiempo aproximado de lectura: 15 minutos)


Durante la comida ambos evitamos hablar de Carlos, intentábamos aparentar una naturalidad que no sentíamos; Ninguno de los dos afrontó la conversación.

Casi en los postres Carmen abordó de nuevo el tema

"Quizás tengas razón, lo mejor será no provocar situaciones ambiguas que le hagan hacerse ilusiones, ya ha sido bastante violento cuando comenzó a insistir"

"Es lo mejor, si le damos más oportunidades podemos vernos en una situación desagradable"

Volvimos al hotel dando un paseo, la tensión se había reducido, aún así me seguía preguntado qué era en realidad lo que yo deseaba, notaba una especie de desilusión por abortar la cita de la tarde, al mismo tiempo me sentía aliviado; En ese momento tuve claro que lo mejor era evitar el encuentro, ninguno de los dos estábamos preparados para mas, ninguno de los dos sabíamos lo que queríamos.

A las cuatro y media salimos del hotel rumbo a la autovía, nos esperaba un largo viaje hasta Madrid.

Carmen echó el respaldo del asiento hacia atrás y se amodorró durante una hora, quizás buscaba aislarse un poco y evitar el tema, yo por mi parte agradecí ese tiempo de silencio en el que mi cabeza intentó hacer balance de lo sucedido en esos días; La carretera estaba poco concurrida a pesar de ser viernes y conducía cómodamente.

El sonido de mi móvil rompió ese tiempo de silencio, ya antes de cogerlo supuse que sería Carlos, se había adelantado a la llamada que tenía previsto hacerle para excusarnos.

"Sí, Carlos"

"¿Qué tal? ¿habéis terminado ya, supongo" – me mantuve en silencio un instante componiendo la mejor frase.

"En realidad hemos salido ya, te iba a llamar en cuanto parásemos" – Carlos tardó en contestar.

"Joder Mario, ¿tanta prisa tenéis? Habíamos quedado en despedirnos" – su voz sonaba dolida.

"Lo sé, pero se complicaron las cosas…" – la miré pidiendo su aprobación al tiempo que improvisaba – "… Carmen recibió una llamada y decidimos interrumpir la sobremesa" – ella se encogió de hombros al escuchar mi excusa.

"¿Algo grave?"

"No, en absoluto, pero preferimos llegar pronto a Madrid"

"En fin, lo siento mucho, me hubiera gustado despedirme de Carmen, ¿me la puedes pasar?" – se lo hice saber mediante un gesto y ella negó con fuerza; Insistí, no había excusa razonable para no hablar con él – "¿Estás ahí?"

"Si, un segundo, había perdido cobertura, te la paso" – le ofrecí el móvil a Carmen que dudo en cogerlo de mi mano, al final con un gesto de fastidio lo tomó.

23 marzo 2008

Capítulo 15

(Tiempo aproximado de lectura: 26 minutos)


Desde la cama Carmen escuchaba mis movimientos por la habitación sin moverse, sin dirigirme la palabra, se sentía enfadada con todo y con todos y yo era el objetivo más a mano para descargar su enfado.

 -"Luego hablamos" – Carmen resistió la tentación de responderme, había escuchado en silencio todos mis movimientos en la ducha, en el baño y luego al vestirme; Durante todo ese tiempo había luchado consigo misma para no levantarme el castigo que su silencio suponía para mí. Continuó callada mientras me notaba esperando en la puerta, le dolía hacerme esto pero estaba molesta conmigo, con ella, con todo el mundo.

 Cuando escuchó cerrarse la puerta de la habitación estuvo a punto de saltar de la cama y llamarme; Un nudo le atrapó la garganta, me imaginó triste y deseó no haber sido tan dura conmigo.

27 febrero 2008

Capítulo 14

(Tiempo aproximado de lectura: 14 minutos)


"Vámonos Mario, pide un taxi y volvamos al hotel, por favor" – la noté crispada, impaciente por acabar aquella velada; No quise insistirle mas y comenzamos a caminar hacia la entrada principal, bordeando el edificio y dejando a un lado la entrada a la discoteca.

El silencio se tornaba incómodo por momentos, no sabía cómo arrancar una conversación; Carmen caminaba a mi lado con los brazos cruzados mirando al frente, muy lejos.

Las imágenes se me venían a la cabeza como ráfagas, ¿cómo era posible que hubiera llegado tan lejos? No tenía ninguna intención de hacer algo así, jamás se me había pasado por la cabeza engañar a Carmen y sin embargo acababa de hacer el amor con Elena, sobre el césped, como un adolescente.

La preocupación por encontrar la forma y el momento de contárselo se veía distorsionada por la reacción que mi cuerpo manifestaba ante los recuerdos. Si me arrepentía de algo era de no haber tenido ocasión de reposar junto a ella, de desnudarla y hacerla le amor largamente.

Llegamos a la recepción sin hacer dicho una sola palabra; No había nadie y aun tardaron un momento en atender nuestra llamada; mientras tanto Carmen daba pasos sin rumbo por la recepción mirando al suelo con los brazos aun cruzados.

"¿Carmen, qué ha pasado?" – Se detuvo y volvió sus ojos hacia mí, su mirada era fría, estaba llena de preocupación.

"Buena pregunta, ¿Qué ha pasado? Dímelo tú porque creo que también tienes cosas que contar ¿no es cierto?" – su tono no denotaba enfado pero si exigía una respuesta, Carmen intentaba reprimir sin demasiado éxito su enfado aunque yo no lograba saber si era debido a mi comportamiento con Elena en el baile o a lo que hubiera podido suceder con Carlos. Aun así, una chispa de peligro se encendió en mi cabeza, me sentía culpable y aunque en ese momento no podía saber que me había visto en el césped con Elena, mi culpabilidad me quitaba espontaneidad.

"¿Qué quieres decir?" – acerté a preguntar sin mucha decisión, me sentía inseguro y temía que Carmen, que me conoce muy bien, lo notara.

"Os he visto" – la frase cayó como una bomba; No debía precipitarme, aun no sabía lo que en realidad había visto, pero si la peor de mis hipótesis se confirmaba se avecinaba una discusión como jamás habíamos tenido; por un momento imagine la impresión que le habría causado verme sobre Elena haciendo el amor con ella en el césped; Otra posibilidad es que no hubiera llegado a tanto y solo nos hubiera visto tonteando en el césped. Pero no lo sabía. Intenté ganar tiempo.

"Me has visto, bien, y yo a ti, ambos nos hemos visto y desde luego no parecías molesta" – Carmen se detuvo y se volvió hacia mí.

19 febrero 2008

Capítulo 13

(Tiempo aproximado de lectura: 33 minutos)

Mis ojos seguían clavados en la imagen que me llegaba de mi mujer en brazos de Carlos. Intenté retrasar lo que pude el momento en el que la perdería de vista hasta la siguiente vuelta, me esforcé por grabar en mi memoria cada detalle de aquella trascendental escena: sus ojos cerrados, su cabeza ligeramente ladeada ofreciendo su cuello, dando facilidades para que los labios de Carlos encendieran el intenso placer que le provoca cualquier caricia en esa zona. Sus labios entreabiertos iban perdiendo tensión desdibujando la leve sonrisa que mostraban y convirtiéndola en un rictus de placer, excitación, preocupación y entrega.

Volví a mi al perderla de vista y fué solo entonces cuando me di cuenta de que mis manos acariciaban la espalda de Elena tal y como suelo hacer con Carmen mientras bailamos, nunca me había sucedido algo así, jamás bailando con amigas, con las esposas de compañeros he perdido el sentido de la realidad de esa manera; Noté el efecto del alcohol, la leve nube en la que me desenvolvía y lo achaqué a eso; Detuve mis caricias e intenté construir una excusa cuando noté el cuerpo de Elena pegado, sus muslos rozaban los míos, una y otra vez sin que ella hiciese nada por evitarlo, y sus manos en mi nuca haciendo que sus uñas marcasen surcos en mi cabello. Al notar el cambio en el movimiento de mis manos alejó su rostro del mío y me miró

18 enero 2008

Capítulo 11

(Tiempo aproximado de lectura: 31 minutos)


Media hora más tarde seguíamos sin noticias de Carlos, no habíamos vuelto a hacer ninguna alusión al tema, ambos leíamos en uno de los salones del hotel. Carmen me sacó de mi lectura cuando dijo.

"Bueno, casi mejor así, una preocupación menos" – aquel comentario aislado la delataba, oculta tras su papel de lectora concentrada bullía una mujer ansiosa por volver a sentir y temerosa de dejarse llevar. La miré y le sonreí.

"Nos organizamos por nuestra cuenta, dentro de un rato nos vamos al centro, cenamos, si te apetece vamos a bailar…" – el sonido del móvil interrumpió mi frase, vi como los ojos de Carmen brillaban, miré el numero y le hice una señal afirmativa.

"Carlos, dime"

"¿Qué hay Mario? Perdona el retraso, estuve haciendo unas llamadas y se me complicó…"

"No te preocupes, estábamos haciendo planes precisamente"

"¿Sin mi? ¿Cómo crees que iba a fallar? Bueno a lo que íbamos, tengo reservada una mesa en el mejor restaurante de Sevilla, a las afueras, luego allí mismo tenemos un sitio genial para tomar algo al aire libre, incluso si las chicas quieren podemos darnos un chapuzón, luego un baile… y lo que la noche pida, incluso he reservado dos habitaciones, comunicadas eso si ¿Qué te parece?"

"¿Eso quiere decir que te traes pareja?" – Carmen levantó la vista sorprendida.

"Traigo una amiga, si; No vamos a ser nones, estaría mal, uno de los dos se iba a aburrir un poco no crees?" – comencé a entender por donde iba Carlos.

"Si, en eso tienes razón"

"¿Os recojo a las nueve?"

"Mejor dame las señas, prefiero tener el coche a mano"

13 enero 2008

Capítulo 10

(Tiempo aproximado de lectura: 22 minutos)

 

Camino del hotel mi cabeza bullía bombardeada por ideas, pensamientos y sentimientos enfrentados; Me parecía imposible que en el transcurso de unos pocos días aquello que hasta ese momento había sido una fantasía erótica compartida con Carmen se estuviese convirtiendo en una realidad para la que dudaba que estuviésemos preparados. Intentaba decirme a mi mismo que eso era lo que llevaba deseando tanto tiempo, Carmen había besado a aun hombre, se había dejado acariciar, si tanto lo deseaba ¿por qué ahora estaba temblando de miedo?

Llegué a la habitación y golpeé dos veces en la puerta, Carmen abrió. Sus ojos me interrogaban, su rostro denotaba preocupación, ansiedad, vergüenza, quizás culpa.
Me acerqué a ella y la abracé, se refugió en mis brazos, apretándose a mí

"Mario, yo no sé si…"

"Shhhhh, shhhhhh…." – la hice callar con suavidad, intentaba tranquilizarla, ya tendríamos tiempo de hablar.

Estuvimos abrazados mas de cinco minutos, sin movernos del hall, no conseguía evitar que mi mente me lanzase imágenes en las que Carmen se me aparecía abrazada a Carlos, besándose, la tenía en mis brazos pero en mi cabeza era él quien le acariciaba la espalda, quien la besaba; Cuando comencé a notar por su respiración y por la tensión de su cuerpo que se había calmado la separé de mi lo suficiente para mirarla a los ojos, estaba preciosa, le di un pequeño beso en sus labios y la llevé cogida de la cintura hasta la habitación, nos sentamos en la cama

"¿Quieres que hablemos?" – Carmen bajó la mirada evitando mis ojos – "Cielo, no pasa nada, si estás así por mi tranquilízate, no pasa nada"

"Esto se nos ha ido de las manos Mario, yo no tenía intención de…"

"Lo sé, lo sé, pero tampoco ha pasado nada irremediable" – me miró de una manera extraña, como si no me conociera, como si lo que acababa de decir le hubiera sorprendido.

"A ver Mario, me he besado con Carlos, nos hemos besado ¿lo entiendes?" – no estaba alterada, pero había un tono de reproche en su voz.

"¿Y? ¿significa algo? ¿Tiene mayor trascendencia que el simple hecho de haberte permitido un momento de… libertad? ¿Cambia tu vida, nuestra vida, en algo porque hayas besado a Carlos?" – lancé esos argumentos improvisados sin mucha convicción, sin tener la seguridad de que tuvieran algún sentido, sabía que en el fondo trasmitían algo de lo que yo pensaba pero quizás para Carmen no tuvieron el efecto que yo buscaba; Se revolvió con furia.

"¡Y todo por tu insistencia, por tu obsesión absurda! ¡pues ya lo tienes! ¿estás satisfecho?" – hizo una breve pausa y continuó sin esperar ninguna contestación por mi parte.

08 enero 2008

Capítulo 9

(Tiempo aproximado de lectura: 10 minutos)


Dejó que el agua cayera por su rostro y descendiera por su pecho, apoyó las manos en la pared y bajo la cabeza para permitir que el chorro frío golpeara su nuca; Las imágenes brotaban incontroladas, se fundían unas con otras y creaban momentos inéditos, gestos nuevos no vividos. Volvía al momento en el que Carlos rozaba sus piernas, cuando ella interrumpió su avance y decidió marcharse del parque; Esta vez ella callaba y Carlos hacía que sus dedos resbalasen entre sus muslos, firmemente pero sin violencia, obligándolos a separarse, Carmen dejaba caer su cabeza hacia atrás permitiendo que los labios de Carlos se apoderasen de su sensible cuello; Otras veces veía sus dedos tomando la cintura de su camiseta y elevándola hasta desnudarla… no quería pensar eso, no debía, pero las imágenes brotaban sin orden, sin continuación, breves flashes, pinceladas eróticas, instantes desgajados de escenas de sexo apasionado.

27 diciembre 2007

Capítulo 8

(Tiempo aproximado de lectura: 16 minutos)


Me quedé con el teléfono en la mano sin reaccionar. De Carlos me podía esperar algo así, lo que me dejaba fuera de juego era que Carmen hubiera aceptado salir con él, ¿Qué habría hecho Carlos? ¿Cómo se habría propasado?..

Carmen se estaba terminando de secar el pelo cuando sonó el teléfono de la habitación, salio del baño y lo cogió

- “¿Si?”
- “Buenos días” – enseguida reconoció la voz de Carlos, no pudo evitar que una sensación de desasosiego la invadiera; Era una tontería, pero estaba desnuda aún y el hecho de hablar con él la inquietó, como si pudiera adivinarlo.
- “Buenos días, ¿Cómo es que me llamas?”
- “Estoy abajo, en recepción, esperaba que quisieras desayunar conmigo” – Carmen sintió los nervios apoderarse de su estómago
- “¿Qué haces aquí?” – su tono era serio, como si hablase con un chiquillo encaprichado
- “Me apetecía volver a pasar un rato contigo, charlando, tomando un café y una tostada, luego me voy al curso y ya ves con que poca cosa me harías feliz” – ella miró la hora.
- “¿No deberías estar ya en el curso?”
- “Estoy haciendo pellas por ti” – una sonrisa brotó espontánea en su rostro, resultaba ingenuo, casi infantil
- “Solo un café y te vas ¿de acuerdo?” – se debatía entre negarse o permitirle cortejarla de nuevo, esa sensación le gustaba. Sabia sus deseos, sus intenciones y eso le concedía una carga de morbo extraordinaria a esa cita.
- “Prometido” – su voz sonó alegre.

16 diciembre 2007

Capítulo 7

(Tiempo aproximado de lectura: 14 minutos)


- “Mario, ¿te puedo preguntar una cosa, en confianza?” – un cosquilleo recorrió mi espalda
- “Carmen y tu… en fin, tengo la impresión de que lleváis una relación muy… digamos liberal”
- “Dentro de un orden, si; nos gusta experimentar cosas nuevas” – improvisaba sobre la marcha, aunque estos días había imaginado cien veces una escena como ésta, no estaba preparado del todo.
- “Os escuché hablar antes, cuando íbamos al restaurante” – sonreí dándole a entender que sabía a lo que se refería – “Parece que tu dejaste a Carmen con vuestros amigos y que ha pasado la noche fuera, con ellos… es decir…” – le interrumpí, ya tenia una frase preparada desde el día anterior, una frase que quería escucharme a mi mismo decir

12 diciembre 2007

Capítulo 6

(Tiempo aproximado de lectura: 14 minutos)


A las ocho y media de la mañana salí de la habitación intentando no despertarla, puse el cartel de “no molestar” en la puerta y desayuné algo rápido en el buffet del hotel; al llegar al curso encontré a Carlos saliendo del aula

- “¿Buenos días, iba a tomarme un café, ¿te vienes?” – por supuesto que iba, se me ofrecía la posibilidad de empezar el juego antes de lo previsto
- “Pues si” – dije fingiendo un bostezo – “un café doble no me vendrá mal”
- “¿Noche agotadora? – había entrado al trapo, la miré y sonreí con complicidad
- “No se ni a la hora que volví al hotel” – había empleado el singular intencionadamente pero pareció no captarlo
- “Se alargó la sobremesa, ¿mereció la pena?” - ¿Por dónde debía pillar ese comentario? No quería ir al grano inmediatamente

06 diciembre 2007

Capítulo 5

(Tiempo aproximado de lectura: 13 minutos)



La encontré sacando de las bolsas la ropa que se había comprado, me acerqué a ella y la rodeé con mis brazos, aspiré el olor de su pelo.

- “No me dio tiempo de advertirte cariño, lo siento”
- “Siempre tienes que salirte con la tuya, ¿no?” – no tenía excusa y pensé que empeoraría las cosas si trataba de inventar una.
- “Me dejé llevar, cuando quise reaccionar ya lo había dicho”
- “¡Ah vaya! Me vas a decir ahora que no pudiste controlarte” – no acababa de saber con exactitud si estaba enfadada, muy enfadada o solamente molesta, esa falta de seguridad me hacía ser cauto
- “No, es cierto, probablemente podría haberme callado pero reconocerás conmigo que tu personaje ha ganado mucho en mi versión” – esperé su reacción, me la había jugado en una mano, ahora podía suceder de todo, desde que me mandase a la mierda hasta que me siguiese el juego.

03 diciembre 2007

Capítulo 4

(Tiempo aproximado de lectura: 7 minutos)


La actitud de Carmen me comenzó a inquietar, temía que su despecho la llevase a comportarse de una forma que luego se arrepintiera, su carácter le hace tolerar mal los engaños y, aunque había intentado avisarla, estaba seguro de que consideraba mi conducta como una trampa premeditada.

Centrado en estos pensamientos, había perdido el hilo de la conversación, Carlos contaba anécdotas de su juventud y de los primeros años de carrera y Carmen me ignoraba ostensiblemente; me estaba castigando eso estaba claro, lo que no sabía era hasta donde iba a llevar su castigo. Carlos, consciente del interés que parecía provocar en Carmen, jugaba todas sus cartas sin ningún reparo hacia mí; En realidad era yo mismo quien le había dado pie para ello, poco me había faltado para obligarle a venir al almuerzo y mis argumentos en ese sentido habían sido mas que una insinuación, no me podía por tanto extrañar que lanzase toda su artillería contra mi mujer.

Y ella… ella derrochaba encanto, ese encanto natural tan alejado de la coquetería y de la vanidad que la hace irresistible como amiga, pero también como mujer. Si hubiera sido otra habría pensado que estaba coqueteando con él, pero en ella esa capacidad de seducción es tan natural, que es difícil sustraerse a su encanto.

29 noviembre 2007

Capítulo 3

(Tiempo aproximado de lectura: 11 minutos)

Cuando surgió la posibilidad de asistir a aquel curso de verano, no lo dudé ni un segundo. Llevaba dos años intentando cuadrar mis vacaciones con las fechas del curso y por fin este año todo encajaba, incluso Carmen, que disponía de unos días por librar, propuso venirse conmigo a Sevilla y hacer turismo mientras yo asistía a las clases. Para tener más margen de maniobra decidimos ir en coche, disponíamos de un dia completo antes de que comenzase el curso y viajamos sin prisas.

Paramos a la altura de Puerto Lápice a repostar, mientras yo llenaba el depósito Carmen se acercó a la tienda de la gasolinera a comprar unas botellas de agua; La vi alejarse y me quedé embobado mirando sus andares, llevaba un short blanco, camiseta azul y sandalias de medio tacón, su pelo recogido en un moño bajo dejaba su cuello desnudo. Observé al conductor de una furgoneta que se volvía a mirarla mientras repostaba, una punzada de excitación me recorrió, la supuse comprando en la tienda, mientras los hombres que esperaban en caja la deseaban.