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10 junio 2026

 Capítulo 210 Gambito de dama

 Tiempo estimado de lectura: una hora diecinueve minutos.

 

 

«El arte de la seducción, como el arte del ajedrez, no consiste en someter al otro, sino en entregarle el primer peón para obligarle a jugar bajo tus propias reglas»

 

 

05 abril 2024

Capítulo 185  Fuego cruzado (1)


Tiempo aproximado de lectura: cuarenta y un minutos.


«El tiempo escapa como la arena entre los dedos.»

(Meine liebe Oma)



Llegué a la Sierra pasadas las doce del mediodía porque quise darles margen a la despedida. Carmen me recibió radiante, como suele estar después de una noche en la que ha habido buen sexo. Teníamos por delante todo el fin de semana, nos acercamos al pueblo, tomamos el aperitivo, comimos en el restaurante de su tocaya. Entre plato y plato me contó los recortes aprobados en la reunión del consejo; la economía se enfriaba, yo le expresé mis temores por el futuro de la fusión. ¿Qué hacíamos hablando de trabajo? Nos trajeron los postres y atacamos otros temas: la familia, Emilio. Paseando por el parque hacia casa preguntó por Elvira, por Candela, yo me mordí la lengua y evité mentar la soga en casa del ahorcado. Subiendo la última cuesta sucumbí a la curiosidad por saber qué tal le estaba yendo con Jacobo.

—¿Volverá?

Carmen se asomó a la cocina.

—Estoy segura, en cuanto arregle las cosas con Reyes.

06 enero 2024

Capítulo 181  El día después


Tiempo aproximado de lectura: trece minutos.


«El mundo en vilo a la espera de las represalias de Bush», titulaba El País su edición del día después, pareciera que el mundo temiese más la reacción del gigante herido que otro ataque terrorista. La portada del ABC, muy en su línea, aseguraba: «El terrorismo islámico declara la guerra a Occidente» y apuntaba a Bin Laden, «enemigo público número uno de EEUU», como principal sospechoso. No quise seguir leyendo la prensa y mucho menos ver las noticias, no aportaban nada nuevo, se limitaban a repetir las tremendas imágenes de destrucción que, como se demostró pasado el tiempo, eran tan abrumadoras que ahogaron cualquier atisbo de racionalidad o discrepancia ante lo que el gigante herido se preparaba a responder.

Subí a planta, el médico debía de estar a punto de pasar a ver a Emilio.

03 febrero 2022

Capítulo 159  Vade retro

Tiempo aproximado de lectura: 34 minutos


El sueño tocaba a su fin, aún así no teníamos prisa por separarnos. Me preocupaba ella que tenía tres o cuatro horas de carretera por delante, pero si se lo decía le iba a molestar; casi podía escucharla: «¿Crees que no soy tan capaz como tú de conducir de noche?». Si dejaba actuar a mi instinto de sobreprotección me arriesgaba a estropear la magnífica sobremesa que siguió a un polvo bastante inusual; en cambio le propuse que hiciéramos el equipaje, eso nos dejaba libres para dar un último paseo por los alrededores. Nos aseamos y en bragas y bóxer nos pusimos a ello. No había tanto que guardar, lo tomamos con calma charlando de lo que iba a ser la vuelta a la normalidad cuando regresase a casa. Habíamos cubierto el objetivo que nos propusimos, estaba todo hablado y resuelto, no todo en realidad, había poderosas razones que me impidieron a última hora contarle mi pelea con Carlos, ya encontraría la ocasión. Le hablé de los planes de futuro que habían surgido en Sevilla y le dije que se los pensaba endosar a Emilio.

—No tengo intención de volver a pasar por esto otra vez,

—¿Ni siquiera por el aliciente de ver a Candela?

03 diciembre 2021

Capítulo 157  Cara a cara

Tiempo aproximado de lectura: 36 minutos)


Ni contigo ni sin ti

tienen mis males remedio.

Contigo porque me matas,

sin ti porque yo me muero.


(Emilio José 1976)



—Mahmud te trató de una manera que jamás le habrías permitido a nadie, es más; no creo que esté del todo fuera de tu vida.

—Ya estamos otra vez con eso, sigues sin tener base para semejante hipótesis pero insistes e insistes. Venga, cuéntamela otra vez, Sam. 

«No soporto que se burle de mí. Qué raro, tengo la sensación de haber pasado por esto antes.»

—Cuando lo conociste te manipuló con unos argumentos retorcidos y machistas, ¿cómo no te diste cuenta? Hasta consiguió que reconocieses que eres una golfa.

—¿Lo ves? Ni siquiera lo conoces y utilizas mis palabras para convertirlo en una especie de manipulador. No has entendido nada de lo que te conté porque no escuchas más allá de tus prejuicios.

—Eso es mentira.

—Mahmud es la única persona que me ha descrito sin hacerme sentir sucia ni humillada; me llamó infiel, adúltera, golfa sin escupírmelo a la cara como sueles hacer tú. Dijo que no podía calificarme de puta porque no estaba a la altura y fíjate, no me ofendió, al contrario, por fin alguien era sincero conmigo; pensé que me estaba dando una lección, con esa serenidad y esa mirada de…

—De proxeneta.

—Qué sabrás tú de proxenetas, ¿o acaso tienes que decir algo que todavía no me has contado?

—¿Y tú, me lo cuentas todo? Llevo intentando comunicar contigo varios días y no hay forma, Carmen, no hay manera; según tú, estás ocupada pero en el gabinete dicen que no apareces. No me he atrevido a llamarte al teléfono de casa, con eso te podrás hacer una idea de lo preocupado que estoy.

—¿A qué viene esto?

—No, Carmen, no sé de proxenetas pero si sé que responde al perfil.

—Me da igual, Mahmud ya es pasado, quédate tranquilo, no pienso volver a verlo, no entra en mis planes

—Pero quizás tú entras en los suyos.

Carmen dejó escapar una risa amarga. 

—¿Y eso por qué? Creo que ya dejó claro que no le importo una mierda.

—Porque una presa de tanto nivel no se deja pasar sin luchar por ella.

Elevó las cejas asombrada.

—Ahora soy una presa; ¿de quién, del proxeneta? Qué película te estás montando.

—Él mismo te sugirió que podrías llegar a ser una puta de alto nivel, ¿no es cierto?

Candela se interpuso y me lanzó una mirada obscena.

—Ahí está, tu fantasía top, tu esposa convertida en puta de lujo. ¿Y cuánto crees que podría cobrar, eh? Díselo, tú que sabes tanto ¿setenta mil, cien mil pesetas?

12 septiembre 2021

Capitulo 152 Malentendidos

(Tiempo aproximado de lectura: 25 minutos)


Tomás

Habíamos hablado largo y tendido, daba la sensación de sentirse solo porque cada vez me retenía más al teléfono o llamaba sin ningún motivo concreto. No, las cosas no debían de estar yendo tan bien como contaba. 

—¡Hola, qué sorpresa! —respondí con un poquito de guasa cuando apenas habían pasado quince minutos de su anterior llamada. 

—Eso es lo que quería, darte una sorpresa, pero no he podido resistirme: vuelvo a Madrid.

Me dio un vuelco el corazón.

—¿Cuándo?

—Estoy saliendo para Heathrow.

—Voy a recogerte.

—No seas loca, no te voy a poder dedicar mucho tiempo.

—Me da igual, dime tu vuelo.

Llegué a Barajas con la hora justa, menos mal que sufrió un pequeño retraso. Lo vi aparecer por la puerta entre el resto de pasajeros y tuve que contenerme para no echarme al cuello. Lo notó y se emocionó. Qué dos tontos. Aguantamos hasta que estuvimos a resguardo dentro de mi auto, entonces me volqué hacia él y lo besé sin medida.

29 mayo 2021

Capítulo 147  Horríbilis

 (Tiempo aproximado de lectura: 54 minutos)


Tenía dos llamadas perdidas y seguía callada. No sabía cómo encauzar lo que fuéramos a hablar hasta llegar al motivo que me acercaba a Sara, un motivo que podía parecer interesado y que desdibujaría cualquier cosa que estuviera por llegar. Dios, ¿en eso estaba pensando?

Porque esa era la realidad, Sara me atraía desde el mismo día en que me sacó a bailar con Sade, con Tino Casal y llovieron hombres, aleluya. ¿Y qué, si me atraía? yo por entonces estaba ciega, aunque tal vez no fue entonces sino mucho antes y no me di cuenta hasta mi despertar. Y si ahora descubría el trasfondo de mi interés por ella, qué podía pensar. Todo pendía de un hilo, el hilo transmisor que debía construir para explicarme. Y aún no había dado con él.

03 mayo 2021

Capitulo 145  La soledad

(Tiempo aproximado de lectura: 46 minutos)


A medida que la estancia de Mario en Sevilla se alargaba comencé a encontrar cada vez más insoportable la soledad. Mi nuevo estatus en el gabinete había creado un muro infranqueable, me recordaba a lo sucedido tras mi reincorporación cuando los rumores sobre Roberto me alejaron de mis compañeros. El lanzamiento de la nueva dirección que iba a liderar estaba pendiente de unas últimas decisiones que debían adoptarse en un próximo consejo, mientras tanto ya había traspasado mi actividad clínica a Itziar y me encontraba con una desagradable sensación de inestabilidad, sin una función específica y ocupando un despacho que ya no sentía como propio. Con Mario las cosas no iban mejor, la comunicación se había estancado, los buenos propósitos de retomar el dialogo pronto hicieron aguas. Elvira volvió a Madrid y en lugar de ser un motivo para acercarnos el efecto fue el contrario; las conversaciones se volvieron vacías, era yo la que solía llamarle, era yo quien buscaba motivos de charla y era él quien caía en monosílabos y frases huecas; terminé por distanciar las llamadas para ver si conseguía motivarlo. Los últimos desencuentros parecían haberse enquistado y decidí dejarlo pasar hasta que pudiéramos hablar con calma cuando estuviera de regreso.

02 marzo 2021

Capítulo 142 Babel

(Tiempo aproximado de lectura: 38 minutos)


No había vuelto a pensar en él, posiblemente porque mi vida estaba tan repleta de imprevistos que apenas me quedaba espacio para incorporar a nadie más, incluso a veces me daba la impresión de que estaba postergando a mi familia de nuevo. La llamada me sorprendió a punto de cruzar el portal después de almorzar.

—Gabriel, qué sorpresa, ya no te esperaba.

—Te debo una disculpa, quedé en llamarte y ya ves, he dejado pasar quince días, no por falta de interés, te lo puedo asegurar.

—No tienes que explicarme nada, ¿cómo estás?

—Muy bien, acabo de volver de París.

—Qué envidia me das, es mi ciudad favorita.

—Entonces coincidimos, podría vivir allí sin pensármelo dos veces.

28 enero 2021


Capítulo 140  Cambios

(Tiempo aproximado de lectura: 35 minutos)


Lunes, veintinueve de Mayo de dos mil


El lunes fue la presentación de Ángel. La imagen que dio fue fantástica. Por si alguien no lo conocía en esos días se había movido su historial por toda la oficina. Entre Andrés y él fueron desgranando los planes de expansión que tenían para el gabinete y el planteamiento a nivel clínico que traía. Todo el mundo parecía satisfecho. «Nada de esto hubiera sido posible sin la intervención de la doctora Rojas, me presentó el proyecto que inició el doctor Arjona hace ya unos años y me contagió su ilusión; una a una fue derribando las objeciones que le planteé hasta que me convenció de que debía estar aquí, formando parte de este proyecto», e inició un aplauso dirigido a mí que fue secundado por Andrés y al que se fueron sumando primero los jefes de departamento y poco a poco el resto del personal con mayor o menor entusiasmo. Andrés me hizo señas para que subiera a la improvisada tribuna y no pude desoírlo cuando Ángel comenzó a gesticular llamándome. Tuve que tomar la palabra.