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10 junio 2026

 Capítulo 210 Gambito de dama

 Tiempo estimado de lectura: una hora diecinueve minutos.

 

 

«El arte de la seducción, como el arte del ajedrez, no consiste en someter al otro, sino en entregarle el primer peón para obligarle a jugar bajo tus propias reglas»

 

 

12 febrero 2026

 Capítulo 207. Soltando amarras II

 

Tiempo estimado de lectura: una hora cincuenta y un minutos.

 

 

“Todo en el mundo trata sobre sexo, excepto el sexo. El sexo trata sobre el poder."

 

Atribuido a Oscar Wilde

 

En el capítulo anterior…

 

La distancia entre Mario y Carmen ha creado un vacío que el cinismo no ha tardado en llenar. Mario, derrotado, le da vía libre a Emilio y éste descubre la crudeza de la nueva realidad: para Carmen, el deseo ahora es una mera transacción y él, su mejor cliente.

 

En el gabinete, el juego de poder se ha vuelto peligroso. Tras ser humillada por la actitud depredadora de Ángel, Carmen decide huir hacia adelante, convirtiendo al nuevo candidato, Pablo, en un peón de su propia estrategia de seducción y control bajo la sombra de una amenaza de muerte profesional si se rompe la confidencialidad de sus métodos.

 

Sin embargo, el verdadero cataclismo ha ocurrido bajo la lluvia del Cantábrico. Lo que comenzó siendo una misión estratégica destinada a neutralizar a un catedrático ambicioso, terminó por demoler cualquier barrera. Entre regalos, diamantes, confesiones íntimas y una entrega cruda que exploró los límites de la degradación consentida, mentor y alumna se convirtieron en cómplices de un secreto impronunciable. Tras aceptar la nueva realidad, el regreso a Madrid impone una pregunta asfixiante: ¿Cómo recuperar el trato formal en el día a día después de haber habitado juntos el fondo del abismo?

 

 

06 diciembre 2025

Capítulo 205 Crepúsculo 


Tiempo estimado de lectura: dos horas y diez minutos.


En el capítulo anterior…

Carmen llegó a casa rescatada por Tomás de las garras de Diego. Mario la esperaba en el salón a oscuras, frío como un extraño. Lo que había entre ellos se ha roto; ella lo ha sentido en el abrazo sin fuerza y en sus ojos sin vida.

Se desnudó para enseñarle los tatuajes: tres pentágonos en el pecho, «mi rango»; dos corazones en el pubis, «símbolo de nuestro amor» según Tomás; la flecha atravesando el pezón, «esta vez no estaba drogada»; el gran pentágono en la espalda, «tanto lo deseabas, ya lo tienes». Luego vino la confesión completa: la orgía bajo los efectos de las drogas de la que solo recuerda fragmentos brutales, la pareja de clientes sevillanos y sus perros, el deseo prohibido que la avergonzó y la fascinó, la lengua de Deimos en sus pies, el orgasmo mientras Rosalía era montada por Phobos, al que ella misma rechazó e impidió cruzar la última línea.

Mario escuchó sin consolarla, la juzgó con dureza. Cuando ella entró en la ducha, llamó a Tomás y pactó apartarse de Carmen para siempre: fingiría que no perdona, que lo vivido es intolerable, le pidió que la saque de la prostitución y la cuide. «Solo un estúpido perdería a una mujer como ella», dijo Tomás; él lo reconoció entre lágrimas.

Sola en casa, Carmen abrió la caja con los recuerdos de Luna convertida en caja de Pandora, se puso el viejo collar, extendió la manta en el ático, se arrastró bebiendo de la escudilla como una perra. La vergüenza la golpeó después como un mazazo. Aún con el collar puesto llamó a Rosalía y dejó la puerta entreabierta a volver.

La llegada de Esther, destrozada por el fracaso de su matrimonio, fue el detonante. Carmen vio a Mario consolarla con una ternura que no le daba a ella y lo malinterpretó como prueba de una relación secreta entre ellos. Enloquecida de celos y dolor, decidió sacrificarse, convertirse en la villana de la historia, asumir toda la culpa y empujar a Mario hacia Elvira, su primer amor, para evitar que la relación con Esther destruya a la familia.

Mario, mientras tanto, avanza en su propio plan de abandono convencido de que él es el veneno que la ha destruido y sólo alejándose, Carmen podrá algún día ser feliz.

En medio del caos, la ansiedad la devoró. Desesperada, Carmen acudió a Claudia (su antigua amante, quien la provee de droga) para conseguir algo que mitigue el ruido en su cabeza.


En el próximo capítulo…

Carmen cruza la puerta de la mansión de Claudia. Mario sigue dando pasos hacia la ruptura definitiva. 

Y el collar de Luna sigue guardado en la caja de Pandora.

30 mayo 2025

Capítulo 199 Yo, Hetaira


Tiempo estimado de lectura: setenta y dos minutos.


«Aspasia, una mujer de Mileto. Se decía que tenía a Pericles bajo su influencia, pues poseía una inteligencia extraordinaria y una gran habilidad para la conversación.» 


(Plutarco, Vida de Pericles, XXIV). 


Si bien Plutarco no la llama explícitamente hetaira en este pasaje, la naturaleza de su relación con Pericles y su origen extranjero (Mileto) la sitúan en una categoría cercana a las hetairas influyentes. Su inteligencia y capacidad de conversación eran características valoradas en ellas.


Prólogo 


—Hola, nueve.

Así comenzó Mario la labor de zapa. Tenía que haberlo imaginado, se ilusionó con el tatuaje tanto como con todo lo que habíamos emprendido en nuestra nueva vida, no perdía ocasión para lanzarme una andanada, me llamaba nueve cada vez con más frecuencia, y no es que me molestase, acabé acostumbrándome, le seguí el juego. Tal vez no debí hacerlo.

—Qué pasa con Candela, ¿la llamas siete? —le pregunté una vez que en la cama me dijo, «Cómo me gustas, nueve». 

—No, no es lo mismo. —contestó tras pensarlo detenidamente.

—Claro, porque a ella no intentas pervertirla. Cómo te conozco.

Llegó Agosto, en dos semanas comenzaríamos nuestras vacaciones de ensueño, supuse que cuando estuviéramos navegando a bordo del yate se olvidaría; mientras tanto el asedio continuaba y yo le dejaba hacer porque en el fondo me gustaba, sabía lo que estaba pasando y no le di demasiada importancia; él es así, me decía a mí misma, jugábamos un juego que a los dos nos reportaba momentos de intenso placer, me había acostumbrado a ser la nueve, participaba gustosa en los juegos secretos que se inventaba en las situaciones más insospechadas, con nuestros amigos, con la familia. Como cuando decía sin venir a cuento que habíamos venido oyendo la novena sinfonía, o proponía volver a ver la novena puerta de Polanski solo para sorprenderme y probar a sacarme una sonrisa cómplice. Sabía lo que estaba haciendo, le dejé hacer. 

Pasó el verano, pasó Gerardo, pasó Santos. El mundo colapsó en Septiembre. Cuando mi vida empezaba a recobrar la normalidad, Mario viajó a Sevilla y regresó eufórico por el éxito del proyecto, por el reencuentro con Candela, por algo más que escondía y tardó en darme a conocer. Llegó Navidad y superamos el desencuentro a causa de la mentira desvelada por Roberto.

Así llegamos al día en que me lo propuso.

04 abril 2025

Capítulo 197 Vía Láctea (1)

Tiempo estimado de lectura: treinta y cuatro minutos.  


Mi agradecimiento al artífice del acento y el alma de Guido: mi amigo Torco.


Presentimiento 

No soy de las que se quedan quietas a la espera de que los acontecimientos se precipiten. La llamé. Nada más responder, noté que algo iba mal.

—Virginia, soy Carmen.

—Dime.

—Te llamo porque, como quedamos en vernos, me ha extrañado no saber nada de ti. 

—Olvídalo, lo he estado pensando; la verdad, no es para tanto.

—¿Seguro? Si necesitas hablar, aquí estoy.

—Tengo un poco de prisa. Adiós.

Me invadió el temor que se experimenta ante un peligro inminente. No pude apartarlo de mi cabeza en toda la mañana y acabé llamando a Ramiro.

—¿Qué te pasa?, dice Ángela que es urgente.

—He hablado con Virginia, como no tenía noticias suyas la he llamado. Está rara, no sabría decirte por qué, es una impresión.

—¡Cómo se te ocurre llamarla!, va a pensar que es cosa mía, ¡joder, la que has liado!

—¿Me puedes explicar qué está pasando?

—Se ha jodido.

—Qué se ha jodido.

—¡Todo! La convivencia se ha vuelto insoportable, sospecha de todo, no sé qué conclusión ha sacado de vuestra charla, cada vez está más desconfiada, anoche tuvimos una bronca descomunal.

09 marzo 2025

Capítulo 196. Los juegos del deseo

 

 Tiempo estimado de lectura: cincuenta y cinco minutos.  


Juego a dos

—¿Me estás escuchando?

—Fíjate, ¿has visto qué tía, qué culito? Estoy convencido de que las tías buenas se ponen cazadoras cortas para lucir el culo, lo hacen a propósito.

Miré donde señalaba: preciosa, un tipazo. Cierto, la cazadora corta realzaba un culo perfecto embutido en un tejano bien ajustado rematado con unas botas marrones de medio tacón; la melena negra, ligeramente ondulada, no llegaba a los hombros y le daba un toque juvenil. Destacaba en la barra, apoyada en un taburete, con la espalda recta, el pecho breve y el vientre plano ceñidos en un jersey de cuello cisne. No pasaba desapercibida,

—Es el complemento adecuado con unos  vaqueros

—Te digo que lo hace para provocar, si lo sabré yo. Tiene un culo divino y lo sabe. 

—Exageras.

— Un poco pequeño, pero bien puesto.

—Para mi, es perfecto. 

—Caderas estrechas y culo respingón, no está mal, aunque prefiero tener dónde agarrarme, un primer plano de un culo potente mientras se la clavas es la mejor viagra. 

09 febrero 2025

Capítulo 195 Caballo de Troya

Tiempo estimado de lectura: sesenta minutos.


—Buenos días, ¿Podemos hablar?

—Buenos días. Sí, claro, dime.

—¿Qué tal las fiestas?

—Lo de siempre: familia, regalos, brindis, ya sabes.

—Cada año me cansa más esta comedia, ¿no te ocurre a ti?

—¿Qué querías?

—Saber si has tenido noticias de nuestro hombre.

—Llamó a Mario para felicitarle el año nuevo, cogí yo la llamada de casualidad.

29 noviembre 2024

Capítulo 193 Todo el mundo tiene algo que ocultar


Tiempo estimado de lectura: sesenta y cuatro minutos.


Mi agradecimiento a mi amigo Torco, responsable siempre de la voz y los modales de Guido.


La violencia

No era oficial, pero a una semana de la propuesta ya disponía de despacho en la planta sexta del edificio donde se ubicaba Tándem export. 

Tomás estaba yendo muy deprisa. 

Llegué a las cinco y media, treinta minutos antes de la hora fijada; le había pedido margen para ordenar las conclusiones de la reunión con las chicas y una sala donde hacerlo. Al entrar, la misma secretaria que me atendió en la primera ocasión me recibió muy amable.

—Señora Rojas, bienvenida a Tándem export, soy Carolina Merino, voy a estar a cargo de su integración en la compañía. Acompáñeme, le mostraré su despacho. 

La seguí tratando de asimilar lo que acababa de ocurrir. Carolina Merino era una fuente inagotable de información, no dejaba fisura para preguntas. Así llegamos a mi despacho, ¿eso he dicho? 

Mi supuesto despacho.