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13 julio 2026

 Capítulo 211 Senderos de sumisión

 Tiempo estimado de lectura: una hora cinco minutos.

 

 

De sobra sabes
que eres la primera
Que no miento si juro que daría
por ti la vida entera


Y sin embargo un rato cada día
Ya ves
Te engañaría con cualquiera
Te cambiaría por cualquiera

 

Joaquín Sabina 1996

 

 

03 mayo 2021

Capitulo 145  La soledad

(Tiempo aproximado de lectura: 46 minutos)


A medida que la estancia de Mario en Sevilla se alargaba comencé a encontrar cada vez más insoportable la soledad. Mi nuevo estatus en el gabinete había creado un muro infranqueable, me recordaba a lo sucedido tras mi reincorporación cuando los rumores sobre Roberto me alejaron de mis compañeros. El lanzamiento de la nueva dirección que iba a liderar estaba pendiente de unas últimas decisiones que debían adoptarse en un próximo consejo, mientras tanto ya había traspasado mi actividad clínica a Itziar y me encontraba con una desagradable sensación de inestabilidad, sin una función específica y ocupando un despacho que ya no sentía como propio. Con Mario las cosas no iban mejor, la comunicación se había estancado, los buenos propósitos de retomar el dialogo pronto hicieron aguas. Elvira volvió a Madrid y en lugar de ser un motivo para acercarnos el efecto fue el contrario; las conversaciones se volvieron vacías, era yo la que solía llamarle, era yo quien buscaba motivos de charla y era él quien caía en monosílabos y frases huecas; terminé por distanciar las llamadas para ver si conseguía motivarlo. Los últimos desencuentros parecían haberse enquistado y decidí dejarlo pasar hasta que pudiéramos hablar con calma cuando estuviera de regreso.

22 julio 2018

Capítulo 111 Las lagunas

(Tiempo aproximado de lectura: 55 minutos)


—Esto es precioso —exclama Jorge con las manos apoyadas en las rodillas. La subida hasta las lagunas ha sido más fuerte de lo que esperaba y le ha costado mantener el ritmo que impuso Carmen desde el inicio.

Se ha estropeado el día, a medida que ascendían las nubes fueron cubriendo el cielo, lo que en un principio era una suave brisa se transformó en un desapacible viento que anuncia lluvia y por si fuera poco la temperatura ha descendido.  Carmen no duda, no hace tiempo para admirar el paisaje.

—Vamos, al agua —grita sacándose la camiseta.

Jorge mira al cielo.

—¿Qué pasa, no te atreves?

Él, ante la imagen de Carmen semidesnuda no se lo piensa, sin dejar de mirarla comienza a despojarse de la ropa. 

—¡Vamos! —Le jalea al verle paralizado por la visión de las joyas que atraviesan sus erizados pezones. Poco después corren hacia el agua.