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21 diciembre 2024

 Capítulo 194 Es Navidad

Tiempo estimado de lectura: cincuenta y cinco minutos.


Es Navidad, recuerda machaconamente Rosana por la megafonía del centro comercial. El espíritu navideño, puro marketing, lo impregna todo desde hace meses, el turrón apareció en las estanterías de los comercios cuando aún pensábamos en el verano. ¿Es Navidad? Es el mercado.

—Dentro de unos años sacarán a la venta toda la mercancía navideña en Agosto, ya lo verás.

Carmen sonrió condescendiente, sabe lo poco que me gustan estas fiestas tan manipuladas, ambos añoramos los tiempos cuando todo era más simple, tiempo de encuentro con la familia donde bastaba una cena sencilla, sin excesos, para celebrar que un año más estábamos juntos.

—Hemos pasado de sentar un pobre a la mesa a gastarnos lo que no tenemos para adorar al dios del consumo. (1)

—Estás muy combativo, vamos a terminar de comprar y te invito a comer, hoy eres mi pobre favorito.

Faltaban bastantes días para Navidad, el reparto de fechas con cada familia estaba fijado de antemano: cena de Nochebuena con unos, comida de Navidad con otros y fin de año reservado para nosotros, cenaríamos fuera de casa en algún lugar que Carmen mantenía en secreto. Terminamos de comprar, sin ella no habría sabido qué regalarle a Patri; no nos poníamos de acuerdo en el regalo de Candela y aplazamos la decisión. Salimos a buscar un restaurante, sí, por favor, me agobian las aglomeraciones. 


10 diciembre 2015

Capítulo 95 El largo y tortuoso camino

(Tiempo aproximado de lectura: 67 minutos)


El camino de Mario


—¿Tú?

Raúl separó la espalda del sillón desde el que había comenzado a escucharme como si hubiera recibido una descarga eléctrica, apoyó los brazos sobre la mesa y se quedó mirándome incrédulo.

—Si yo, ¿qué pasa, no te consideras capacitado para tratarme? Si piensas eso me insultas.

Raúl Montes había sido mi mejor alumno de doctorado. Luego, cuando se interesó por los trabajos que yo realizaba con una nueva técnica para el TEP, no dudó en unirse a mi grupo de investigación dejando de lado jugosas ofertas en el sector privado. Fueron años en los que trabajamos codo con codo y en los que maduró como investigador y se afianzó nuestra amistad.

Ahora era el momento de recuperar mi inversión, así se lo dije y sonrió, sabía que no soy tan interesado. 

—Se trata de un tema muy delicado, extremadamente delicado, no creo que pudiera hacer esto con nadie más.

—¿Tan grave es? —Cambió su expresión, ahora estaba claramente preocupado.

—Si aceptas voy a poner en tus manos toda mi reputación.

—Mario, no sé si...

—Confío plenamente en ti. No estaríamos hablando si no fuera así. Y en lo profesional, no hace falta ni mencionarlo.

Apoyó el mentón en las manos y se meció levemente durante unos segundos. Por fin pareció haber tomado una decisión.