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07 marzo 2024

Capítulo 184 Fuego


Tiempo aproximado de lectura: treinta y cinco minutos.


Espera un poco, un poquito más

Para llevarte mi felicidad

Espera un poco, un poquito más

Me moriría si te vas


(La nave del olvido, 1970)



¿Qué hacía todo el mundo en el hall?

No sé cómo fui capaz de mantener el aplomo y mostrar solo una expresión de sorpresa. Tampoco me dedicaron demasiada atención, estaban ocupados en difundir la noticia. ¿Había oído bien? Ángel estaba vivo. Fingí escuchar cuando en realidad trataba de contener el aluvión de emociones. ¿Cómo debía afrontar el reencuentro?, ¿cuál sería su reacción al verme? No conseguía librarme de un lastre de culpabilidad acentuado por algunos gestos de mis compañeros y del propio Ángel, el cual había hablado con Andrés y con diversos jefes de departamento, sin embargo no había hecho intención de ponerse en contacto conmigo; era una señal indiscutible de lo que pensaba sobre mi cambio de decisión. Pasé el fin de semana buscando motivos para estar activa y no pensar, Mario estaba al tanto y con buen criterio dejó que la montaña rusa emocional siguiera su curso. El domingo a última hora había alcanzado la fase de aceptación, estaba dispuesta a afrontar el encuentro.

02 febrero 2024

Capítulo 182  Los retos abiertos 


Tiempo aproximado de lectura: treinta y seis minutos.


Días del futuro pasado 

Acompañadme, demos un salto en el pasado hacia el futuro que ya está en el pasado.


Verano del dos mil tres, una noche cualquiera del mes de Agosto. 

Me hubiera gustado despertar entre sábanas de satén blanco, la noche lo había merecido, pero nos alojábamos en un complejo hotelero, hubiera sido mucho pedir. Nos despejamos con una larga ducha y bajamos a desayunar apurados de tiempo a punto de encontrar cerrado el comedor. Después, nos preparamos y salimos a pasar una mañana tranquila de playa.

—¿Qué quieres?

—Zumo de piña.

—Ahora vuelvo.

Esperé en la tumbona a resguardo del sol bajo un gran toldo. No le había querido decir nada a Mario, aquel hombre no me quitaba ojo desde que llegó. Da igual, estoy acostumbrada y más haciendo top less como la mayoría de las chicas a mi alrededor. Lo que nos diferenciaba eran los aros en mis pezones, unos aros idénticos al del ombligo y a los pendientes. Había ignorado los reiterados toques de atención de mi conciencia que exigía prescindir de la parte más llamativa de aquel precioso juego de seis piezas antes de bajar a la playa, un valioso regalo de… dejémoslo ahí. No había motivo, salvo librarme del insistente acoso de algún que otro mirón como este, pesado e impertinente. Nos habíamos cruzado. No exactamente: yo fui a refrescarme a la orilla, pasé cerca, al llegar esquivé unos niños y me entretuve con la marea empeñada en robarme la arena bajo los talones. Lo vi a pocos metros, ¿me había seguido?, miraba hacia mí con descaro, como si nos conociéramos. No le di mayor importancia, nadé un rato y volví al toldo, me sequé aún de pie y al levantar la vista lo encontré observándome. Sí, me conocía, sin embargo yo no recordaba haberle visto jamás. Esto sucedió diez o quince minutos antes de que Mario propusiera ir a por algo de beber y, durante ese tiempo, caí en la tentación de dar alguna ojeada. Siempre lo encontraba esperándome, declarando que él sí me conocía.

A poco de irse Mario, el desconocido se acercó, miró alrededor y se puso en cuclillas.

17 diciembre 2023

Capítulo 180 Alquimia


 Tiempo aproximado de lectura: sesenta y ocho minutos.


En el capítulo anterior…

Dormí mal, agitada por pesadillas que me expulsaban del sueño al que luego me costaba volver. Al fin caí rendida. La mañana me devolvió a la realidad, tenía que afrontar mis actos sin más demora. En Nueva York serían las tres de la madrugada, aún contaba con cuatro horas para pensar. Después de darme una ducha preparé café y comencé a establecer un argumentario. La primera llamada sería para Ángel antes de que se enterase de mi ausencia, después hablaría con Andrés, asumiría los gastos ocasionados y le explicaría… ¿qué le iba a explicar? Ese era el paso previo, saber la razón que me había llevado a quedarme.

Estaba decidida a dimitir, el proyecto de Ángel me asqueaba, no podía decírselo, tendría que dar alguna otra razón.

¿Y Mario, para cuándo iba a dejarlo? Podía llamarle ya y contarle… ¿qué?, si ni yo misma sabía el motivo.

Renuncié a dar señales de vida, aún contaba con suficiente margen. Me recogí el pelo, busqué un sujetador deportivo, mallas por media pierna, una camiseta, zapatillas de correr y salí con intención de hacer la ruta larga de los domingos. Evité la zona escolar, pronto estaba fuera de la urbanización a buen ritmo. Correr me activa y el viento en la cara terminó de disipar cualquier duda: había tomado la decisión correcta, demasiado tarde pero bien tomada.

12 octubre 2023

Capítulo 179 ¿Dónde está Carmen?


 Tiempo aproximado de lectura: treinta y un minutos.

«En tiempo de desolación nunca hacer mudanza, mas estar firme y constante en los propósitos y determinación en que estaba el día antecedente a la tal desolación.»

 

Ignacio de Loyola 

 

Lunes, diez de Septiembre

Las despedidas no son su fuerte, siempre me toca arrimar el hombro para endulzar el mal trago, siempre consigo sacarle una sonrisa y hacerle pensar en la vuelta. Esta vez estuvimos a punto de separarnos enfadados por una simpleza. Yo llevaba unos días que no era yo, me lo había dicho varias veces, y aunque trataba de evitarlo terminaba por caer en silencios y en ese —¿cómo lo llamó?— decaimiento que me hacía parecer un alma en pena, otra frase suya.

Si sólo fuera por haber cortado con Tomás podría haberlo superado. Había otros motivos que ocupaban mi cabeza: el rumbo que estaba tomando mi posición en el gabinete; los sucesos del fin de semana en el chalet de mis padres; el encontronazo con nuestra vecina.  

Y Mahmud, ¿por qué aparecía cuando ya ni lo recordaba? Todo esto me estaba minando y no le encontraba sentido compartirlo con Mario, solo serviría para aumentar el desasosiego. 

—Todavía estás a tiempo. —dijo tomándome por los hombros.

—¿De qué estás hablando?

—Cancela el viaje, no te veo en condiciones.

11 septiembre 2023


Capítulo 178  Septiembre negro

Tiempo aproximado de lectura: dos horas veintidós minutos.



Te recuerdo Amanda

La calle mojada

Corriendo a la fábrica

Donde trabajaba Manuel

La sonrisa ancha

La lluvia en el pelo

No importaba nada

Ibas a encontrarte con él

Con él, con él, con él, con él, con él

Que partió a la sierra

Que nunca hizo daño

Que partió a la sierra

Y en cinco minutos quedó destrozado

Suena la sirena

De vuelta al trabajo

Muchos no volvieron

Tampoco Manuel


Víctor Jara, 1969



Prólogo 


Creo en pocas cosas. 

No creo en Dios ni en el destino y mucho menos en el karma; por eso, cuando Emilio irrumpió en la sala de reuniones con el rostro demudado pidiendo que encendiéramos el televisor y aparecieron las imágenes de las Torres atravesadas por los aviones y las vi derrumbarse consumidas por el incendio, no pude eludir las del Palacio de la Moneda en llamas otro once de Septiembre. Escuché en mis oídos a Víctor Jara recordarle a Amanda la calle mojada y los que, como su Manuel, en cinco minutos quedaron destrozados. De mi memoria surgió el rostro del atribulado padre norteamericano en busca del hijo desaparecido en el Chile golpeado por la recién nacida dictadura. (1) Esas y otras ideas pasaron a toda velocidad por mi cabeza mientras contemplaba la tragedia en directo y vaticinaba el cataclismo que se avecinaba. 

No creo en el karma ni creo que el horror causado justifique causar otro horror, como pretendía vendernos un compañero al que hicimos callar. 

Salí al exterior, no podía seguir viendo tanta atrocidad. Traté de localizar a Carmen por todos los medios. Llamé a mi hermano; estaba en shock, como Emilio, como yo. Fernando, mi suegro, no conseguía hablar con su hija; procuré tranquilizarlo, él también temía las consecuencias que esos actos iban a provocar. Aquello lo cambiaba todo.