Capítulo 142 Babel
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No había vuelto a pensar en él, posiblemente porque mi vida estaba tan repleta de imprevistos que apenas me quedaba espacio para incorporar a nadie más, incluso a veces me daba la impresión de que estaba postergando a mi familia de nuevo. La llamada me sorprendió a punto de cruzar el portal después de almorzar.
—Gabriel, qué sorpresa, ya no te esperaba.
—Te debo una disculpa, quedé en llamarte y ya ves, he dejado pasar quince días, no por falta de interés, te lo puedo asegurar.
—No tienes que explicarme nada, ¿cómo estás?
—Muy bien, acabo de volver de París.
—Qué envidia me das, es mi ciudad favorita.
—Entonces coincidimos, podría vivir allí sin pensármelo dos veces.