01 abril 2020

Estado de Alarma

Confinados, en pareja. Intercambios de pensamientos.

(Tiempo aproximado de lectura: 7 minutos)


Treinta de marzo. Parece que nos adaptamos a vivir confinados, algo que nos hubiera parecido inverosímil apenas dos meses atrás. La humanidad protagoniza el guion perfecto de una película de terror, sin embargo el terror está ausente, confinado en alguna zona remota de la mente colectiva, agazapado, como si el ser humano le tuviera más miedo a lo que se puede desencadenar si da rienda suelta al pánico.

Siete de la mañana, llevo diez minutos de trote cochinero dando vueltas a la terraza. El aire frio me corta la cara pero resulta agradable, dentro de poco empezará a sobrarme ropa. A estas horas las ventanas del edificio de enfrente deberían estar iluminadas, sin embargo solo veo un par de ellas encendidas, el resto permanecen apagadas como si fuera domingo. Hacen mal, es importante mantener la rutina que seguimos en nuestra vida cotidiana, no podemos bajar la guardia, el virus nos puede minar la salud de muchas maneras. 

Aparece Carmen, el retumbar de mi carrera sobre el techo del dormitorio la ha debido de despertar. Viene preparada y se une a mi carrera firme, constante, adaptada al perímetro de la terraza. Cuando suena la alarma no me detengo y le doy quince minutos de gracia.

10 marzo 2020

Capítulo 129 Mi vida con Luca

(Tiempo aproximado de lectura: 69 minutos)


«Así que vas en serio?» 

«A estas alturas deberías saberlo, siempre que me meto en algo voy en serio.»

«Eso ya lo sé, pensaba que con lo que ya has pasado y alguna otra experiencia más te bastaría para evaluar tu experimento.»

«Estás deseando que lo deje. Pareces el típico padre angustiado por las primeras salidas nocturnas de su hija; lo tolera, hace como que está de acuerdo pero si pudiera la mantendría en casita a buen recaudo.»

«¿Así es como me ves, cómo un padre temeroso?»

Fue lo último que nos dijimos, si le hubiera respondido nos habríamos hecho un daño innecesario; menos mal que no suelo dejarme llevar por el primer impulso. Pero se dio cuenta, es inevitable, nos conocemos demasiado bien. Hoy apenas hemos hablado durante el desayuno, qué pena. 

Me desconciertan estos cambios de humor. Si lo que sucedió el viernes hubiese sido más… convencional, suponiendo que cobrar por tener sexo se pueda definir de ese modo, anoche habría reaccionado de otra manera. Sigue afectado por lo que me hizo Javier y no lo culpo. Tenemos que volver a hablarlo.

—Vaya, me has leído el pensamiento, iba a llamarte en cuanto llegase.

—Estupendo porque tengo una noticia que darte.

—Ah, hola Tomás, buenos días; creí que eras mi marido.

—Buenos días, ya lo supuse. Tengo algo que te va a alegrar el día; te invito a desayunar.

31 enero 2020

Capítulo 128 Primero de Mayo

(Tiempo aproximado de lectura: 38 minutos)


—Coño Mario, cómo no me voy a sorprender, creo que es el primer año que no vienes contando el pedazo de viaje que os habéis dado.

Emilio me miraba como si no se lo pudiera creer. Desayunábamos donde solíamos ir cuando andábamos sobrados de tiempo. No, esta vez no hemos salido de viaje. El caso es que debería habérselo imaginado porque mis preparativos siempre han formado parte activa de nuestros desayunos durante las semanas anteriores al puente del primero de Mayo, sin embargo esta vez no hubo planes. Y ahora que lo pensaba: Emilio tampoco preguntó en todo ese tiempo. 

No, las cosas no eran como antes, puede que la confianza entre nosotros se hubiera erosionado demasiado a raíz del invierno tan crudo que pasé alejado de todos. Eso es algo que no se repara con una disculpa y ahí estaba la prueba.

—Bueno, es que la Semana Santa ha caído tan cerca… además, Carmen tenía cosas que hacer.

Emilio cabeceó y no dijo nada; sé cuando no quiere entrar en un asunto con el que no está conforme.

—De todas formas nos apetecía no hacer nada; ya sabes, vegetar.

28 diciembre 2019



Capítulo 127 Consumación

(Tiempo aproximado de lectura: 77 minutos)


IV. La llamada


—Hola cielo, ¿qué tal vas?

—Mario soy Tomás. Carmen me ha dicho que te llame.

Eran las tres de la madrugada cuando sonó el móvil. Seguía despierto, la ansiedad no me había dado tregua. 

—¿Cómo es que tienes su teléfono?

—Me pidió que se lo guardara. Esto se va a alargar y no quiere que te preocupes.

—Pero… eso no es lo que le dijiste. ¿Qué está pasando?

Me arrepentí nada más decirlo, no quería avergonzarla. 

—Mira Mario: no soy yo quien ha empujado a tu mujer a que se metiera en esto, solo trato de que, ya que ha tomado esta decisión, no lo haga sola o caiga en malas manos.

Encajé la bofetada. Sí, era yo el responsable.

—Lo sé y te lo agradezco, solo quiero saber…

—Lo que tengas que saber será ella quien te lo cuente, yo ya he hecho lo que debía. Buenas noches.

—Solo dime una cosa: ¿Cuándo va a volver?

—No la esperes hasta mañana, se ha comprometido para toda la noche.

15 noviembre 2019

Capítulo 126 Tensión

(Tiempo aproximado de lectura: 54 minutos)


 

Se extremadamente sutil, completamente misterioso. De esta manera podrás dirigir el destino de tu oponente.


Sun Tzu

El arte de la guerra.




La semana comenzó acumulando tensión. Solís no se puso en contacto conmigo, sin embargo mantuvo una reunión con Andrés que tuvo consecuencias inmediatas: un comunicado en el que se oficializaba la presencia de su gente. Los chicos de Solís, como los llamábamos, adquirieron el rango de asesores adjuntos a la dirección de departamento sin función específica alguna.

—Comisarios políticos. —sentenció Varela, arrugó el comunicado y lo lanzó al suelo de la cafetería donde nos habíamos reunido.

—No exageres —dijo José Luis en un intento de serenar los ánimos—, ponte en su lugar, tiene que ceder un poco.

—Hemos de aceptarlo y manejar la situación con mano izquierda, lo que más le gustaría es que provocásemos una situación de enfrentamiento. —propuse para tratar de aunar posturas. Todos asintieron. José Luis me señaló con el dedo y dijo:

—No todos disponemos de un as en la manga como tú. ¿Qué es lo que tienes contra Salcedo?

Me encontré frente a siete pares de ojos ávidos de información. No podía descubrir mis cartas, mi fuerza residía en mantener oculto lo que todos creían que poseía.